domingo, 6 de diciembre de 2015

Hay alternativas

Claro que hay alternativas, para la cuestión climática -la más grave- como para la cuestión del Estado Islámico- la más dramática- pasando por todas las cuestiones que aquejan a la política mundial y, en general, al Planeta: nueva Guerra Fría, hambre en el mundo, Palestina-Israel, nuevas enfermedades.
Y claro que hay que plantearlas "con ocasión y sin ella", aunque no me dedique a ello ya que el impacto que pueden tener mis propuestas se acerca a cero.
¿Qué queda? Primero, intentar hacer buenos diagnósticos de la enfermedad, desvelando los intentos de ocultarla bajo interpretaciones interesadas de sus síntomas, incluso inventado síntomas para que el diagnóstico encaje con los intereses del "diagnosticador".
Segundo, preguntar, como hacía Krugman hace unos días, quién va a tener poder suficiente como para llevar a la práctica esas propuestas alternativas. El poder es una de las condiciones de posibilidad. Y, por supuesto, su posibilidad misma ha de ser planteada (el suprimir, a todos los efectos,  la ley de la gravedad puede ser una excelente alternativa, solo que es imposible de todas todas, con poder y sin él, aunque, eso sí, los hiper-ricos pueden volar con más facilidad que los hiper-pobres -el informe de Forbes sobre los 400 más ricos  en USA se ha presentado, precisamente, con un avión-)
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En la actual camapaña electoral española abundan las alternativas. Incluso el partido gobernante las plantea ahora que, dicen, "sí se puede". Como "sí se puede" es el canto de partidos con todavía más alternativas que el del actual gobierno. Incluso ganando y formando gobierno, es lícito preguntarse si van a tener poder suficiente como para llevar a la práctica algunas de esas alternativas, sea porque la ley exige determinados requisitos de los que los ganadores carecerían, sea, sobre todo, porque las decisiones "a escala española" vienen sobredetminadas por la Eurozona primero y por la Unión Europea después hasta llegar a la tambaleante economía mundial sobre la cual dudo que alguien tenga realmente poder para intervenir en ella. Aprovecharse, sí. Pero moverla en una u otra dirección supondría poner de acuerdo a tan heterogéneos actores que la alternativa se queda en eso. Curiosamente, las alternativas "se" producen. No "las" producen. Y se producen por juegos, a veces inesperados, entre factores diversos.
¿Puede el ayuntamiento de mi pueblo luchar eficazmente contra el calentamiento global? No. Aunque hubiese estado en el programa electoral de alguno de los partidos que forman la coalición de gobierno. Puede, eso sí, poner su granito de arena esperando que otros hagan lo mismo. Si otros no lo hacen, es un brindis al sol (y nunca mejor dicho). Lo más probable es que acaben haciendo de gorrón: no harán nada, que es lo mismo que sucede con el ayuntamiento de al lado.

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