miércoles, 4 de noviembre de 2015

Son una nación

Hace bastante años asistí, en la University of Hawaii at Manoa, a una clase de ciencia politica dictada por una conocida y jovencísima líder independentista hawaiana. Hermosa e inteligente o viceversa.
No voy a entrar en los detalles  que recuerdo de aquella exposición, pero sí en la consabida estructura de estos planteamientos nacionalistas.
Primero, tuvimos un pasado glorioso de paz y prosperidad. Como era de esperar, se obviaban detalles sobre esperanza de vida y sobre violencia. Sobre las desigualdades, mejor no entramos.
Segundo, llegaron "estos", los "haole" (blancos), nos invadieron, nos quitaron nuestras tierras y dificultaron al máximo el aprendizaje de nuestra lengua. Aquí se obviaba el papel que jugó su reina pidiendo ayuda exterior para solucionar cuestiones internas. También se obvia que la ocupación trajo consigo un evidente aumento de sobrepeso entre hawaianos sedentarizados (no era el caso de la profesora, todo sea dicho).
Tercero, luchamos por la independencia como forma de recuperar nuestra libertad y nuestro pasado. Lo de la libertad podemos aceptarlo, pero poner al pasado como modelo del futuro es, por lo menos, problemático.
El Congreso estadounidense, en 1993, pidió disculpas por el segundo punto aquí citado. Algo así como en Australia con sus aborígenes, pero no en ningún lugar de América latina que yo sepa (está bien que lo hagan los españoles, pero no vendría mal que lo hiciesen los criollos, actores y beneficiarios del segundo punto). Y ahora, se dice, podrían cambiar las cosas. En Hawái, claro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario