domingo, 22 de noviembre de 2015

Socialismo en USA

Hace años, cuando daba clases sobre "Spanish society" a un grupo de estudiantes estadounidenses que cada año se renovaban en la universidad en la que yo trabajaba, hubo una reacción de lenguaje corporal en uno de los estudiantes que me hizo sonreír interiormente. Había gobierno socialista en Madrid (y creo que también en Valencia y Alicante) y el muchacho, que llegaba a las Españas (su Spain iba en singular) con una ignorancia enciclopédica sobre la misma, me preguntó, antes de que llegáramos al tema en la clase, qué gobierno había en la nación (España, por supuesto). Le dije que socialista. El pobre, horrorizado, dio un respingo como si le hubiese mentado la bicha. 
Ahora se trata de Bernie Sanders, uno de los pre-candidatos demócratas a la presidencia de los Estados Unidos y hablando en una conferencia precisamente en la Georgetown University, la de los jesuitas, (esa en la que José María Aznar dio algunas charlas supongo que en spanglish y en la que yo dormí unos días, mucho antes, en la noche de los tiempos). El pre-candidato explicó en dicha conferencia las características que tendría el socialismo en los Estados Unidos. No creo que sea el truco chino de "socialismo con rostro chino" o "con características chinas". Lo que plantea son cuestiones que la socialdemocracia europea olvidó hace tiempo, cuando fue engullida por las nuevas políticas y las nuevas realidades bruselianas.
Hace muchos años que no piso aquel país, así que no sé si tomar los dos párrafos anteriores como prueba del cambio social producido allí o como resultado de obtener los datos desde dos perspectivas diferentes: la del niño bien que tiene dólares para pagarse un curso en Alicante y la del político que sabe que tiene demanda para esos planteamientos, pero en grupos sociales diferentes al de mi antiguo alumno. No se excluyen. Pueden ser las dos cosas.
En todo caso, las posiciones de Sanders sobre Wall Street, las grandes fortunas, la financiación de las campañas, la sanidad (pública), la educación (pública), los refugiados, el Estado Islámico y algunas más, le hacen merecedor de la etiqueta de socialdemócrata y hasta de socialista en su país. Otra cosa es que tenga probabilidades de desbancar a Clinton en la carrera hacia la nominación y, todavía menos probable, que pudiera desbancar al candidato republicano que tuviese en frente (que no creo que sea Trump, pero sigo sin tener una imagen clara de quién sería).
No hay día en que las páginas estadounidenses "progres" que leo no den noticias sobre este personaje. Y laudatorias, por supuesto. Esa parte, claro, me la salto. Y sus entrevistas, también (por principios, no leo entrevistas a políticos y asimilados). Pero no deja de intrigarme el fenómeno de alguien predicando el socialismo en los Estados Unidos. Puestos a asombrarme, también me intrigan los whatsapp islamófobos y, por tanto, conservadores, que ensalzan al hasta hace poco malo-malísimo Putin como el gran islamófobo exitoso. Que se lo digan a los chechenos. Pero esa es otra historia.

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