miércoles, 25 de noviembre de 2015

Matar no es agradable

Están, por supuesto, los psicópatas. Pero son una minoría. La mayoría de los que matan lo hacen superando lo desagradable que resulta. Es una reacción que tenemos en común con otros animales. Así que, para matar, disponemos de diversos trucos que minimicen lo desagradable del asunto (Grossman los enumera).
Añadir leyenda

Uno es declarar a la víctima no-humano, sub-humano (Untermenschen. como los nazis llamaban a los judíos). Otra es hacerlo parte de un esquema de una vengativa "ley del Talión" (La Marsellesa llama a regar los surcos con la sangre impura de los invasores que vienen a matar -o han matado- a nuestros hijos y compañeras). 
Pero la más frecuente, a lo que parece, es el consumo de drogas sean legales (el alcohol) o ilegales. Es probable que los asesinos del viernes 13 consumieran alguna de ellas. Por lo que cuentan, los secuestradores de la discoteca fueron cambiando el tono de sus respuestas al mediador probablemente a medida que se acababan los efectos de las probables drogas ingeridas. Aquí puede leerse una caracterización de los implicados: desde los fríos líderes que deciden desde la distancia a los heterogéneos que lo llevan a la práctica, desde los devotos a los "pecadores" (según las reglas que dicen seguir).
Matar con drones es una manera más sencilla de asesinar. De hecho, como ya mostraron los experimentos de Milgram, es más fácil matar a distancia que hacerlo a una distancia, digamos al alcance de la mano. Sin embargo, antiguos "funcionarios" de los drones asesinos estadounidenses reconocen haber caído en el alohol y las drogas creo yo que en el mismo sentido que los secuestradores de la discoteca. Es muy duro matar sabiendo que se está matando a los inocentes que, en el mejor de los casos, acompañan a los culpables (digo en el mejor de los casos, porque los hay de asesinatos sin "culpables", si es que la palabra culpables tiene sentido en esta guerra no declarada).
Como animales, somos de la especie a la que repugna matar a sus semejantes. Como civilizados, disponemos de trucos para hacerlo con la menor repugnancia posible y, como el borracho de El Principito, beberán para olvidar, olvidar que tienen vergüenza, vergüenza de beber. Peor: de asesinar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario