martes, 24 de noviembre de 2015

Más madera: es la guerra

Comienzan a sonar los tambores de guerra. Me refiero no a los de los políticos sino a los de escribidores como Carlin (en castellano) o Reich (en inglés). Este último plantea algunas preguntas que habría que hacerse antes de entrar en ella, pero la conclusión es la misma que la de Carlin. Por eso me resulta particularmente interesante este post  de un militar, Javier Jiménez, que, por profesión, sabe más que los dos anteriores sobre qué es eso de la guerra.
El "ardor guerrero" de los civiles incluye calificativos para los que ven como contrarios (el que no está conmigo, está contra mí, como ya cité en un post anterior) como buenismo, progresismo, pacifismo, tontos útiles y, claro, equidistantes.
Claro que lo contrario a dichos calificativos también se las trae: guerristas (mejor que belicistas), malistas, retardatistas, tontos útiles y escorados.
Lo de "tontos útiles" que aparece en las listas de unos y otros ha de ser subrayado: los guerristas (con perdón) no harían mal si, como los pacifistas, se preguntaran el clásico cui bonum, a quién beneficia. Después se podrá hacer un sofisticado análisis coste-beneficio para ver si el beneficio de esos beneficiados vale el coste que se puede suponer. 
Es cosa de equidistantes que quieren salvar la paz a costa de no ponerse de parte de unos sino preocuparse por que ambos bandos bajen las armas, cosa no impensable: reducir el armamentismo (los que se benefician de inmediato), las "ayudas" a unos y a otros, los bombardeos que solo generan enemigos y no favorecen la propia causa (eso es válido para el EI y para "Occidente"), 
Su buenismo (frente al malismo de la opresión, represión, explotación, marginación de poblaciones en un lado y otro de la inexistente trinchera) les hace pensar que algo habría que hacer no solo en policía (preventiva) sino en trabajo social (todavía más preventivo).
Creo que fue el ataque de Irak el que pretendía devolver al país al medioevo (no recuerdo la frase exacta y no sé si fue Rumsfeld o Cheney el que la soltó; además, creo que no fue la primera vez que se planteó tal política tan poco "progresista"). La guerra a la que ahora se convoca podría hacer lo mismo: arrasar hasta llegar a la Edad de Piedra (todo ello sin contar con el medioambiente, claro).
Es bien sabido: en una guerra, la primera baja es la información (y ya no hay más remedio que no creer nada y no creerlo por principios) y la racionalidad. Véase, si no, el texto de La Marsellesa.
Solo para buenistas, progresistas, pacifistas y ecologistas infantiles y bobalicones: en este informe vienen los grandes financiadores de la cumbre del clima en París. Resultan ser también grandes contaminadores y, en general, creadores del problema que la cumbre intenta atajar.. Como buenista que soy y algo ingenuo, supongo que este patronazgo, caso de ser cierto, no tendrá nada que ver con los resultados de la cumbre. Estamos salvados.

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