jueves, 12 de noviembre de 2015

Brasil: cuando no hay harina

Dicen que Francisco de Borja (de los Borja de toda la vida, escrito así en valenciano y escrito Borgia en italiano) dijo aquello de "no serviré a señor que se me pueda morir". No estaría de más que lo practicasen los gobernantes que se aferran a los bienes de ahora sin pensar que esos bienes pueden venirse abajo. Para mi región de resodemcoa, pienso en el turismo, que puede venirse abajo en cualquier comento. Y tendrían que haber pensado en la construcción y su burbuja que tan estrepitosamente se vino abajo en su momento y todavía hay quien sueña y desea que vuelva pronto la susodicha burbuja.
El Brasil está sufriendo los efectos de haber servido a un rey (el petróleo) que se ha venido abajo. Cierto que puede remontar, aunque no eternamente (véase el World Energy Outlook que acaba de publicar la Agencia Internacional de la Energía). Pero el caso es que Petrobras ya no proporciona los ricos dividendos que proporcionó cuando el barril pasaba de los 100 dólares. 
Una economía basada en un producto "que se puede morir", hace verdadero el dicho de que "cuando no hay harina, todo es mohína". Y la mohína, con sus características locales propias, se puede observar en el Ecuador, Venezuela o Rusia (Bolivia lo está disimulando mejor). Varios temas en el artículo que cito sobre el Brasil se pueden aplicar a las otras repúblicas ya no bananeras sino petroleras. 
En España seguirán diciendo que el turismo lo arregla todo.

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