martes, 6 de octubre de 2015

TTP

"Solo las palabras importan; el resto es charlatanería" (Ionesco).
Anoche, en mi viaje de tertulia radiofónica en tertulia radiofónica, escuché algunas alegrías en torno al TTP, con todo eso del 40 por ciento de la economía mundial. No hablaron de la China, ausente en el acuerdo. Ni del secretismo que ha acompañado las negociaciones como sucede con el TTIP. Se quedaron encandilados con unas palabras: libre comercio. Eso era lo que santificaba todo el resto. Primera objeción, aquí. Segunda objeción a su entusiasmo, aquí.
Nada que objetar a estas personas que se quedan atrapadas por las palabras, aunque sean retóricas y manipuladoras. Bueno, sí: un poquito más de información no les habría venido mal, por lo menos ahora que ya se sabe de qué va el asunto (y se puede suponer que el TTIP no será muy diferente). Por eso me resulta interesante el rápido análisis que hace Robert Reich que, conocido su curriculum, algo debe saber del asunto. Mi conclusión de su entrada: de libre comercio, nada. O, si se prefiere, muy poco. Y, como suele suceder, con ganadores y perdedores, como bien sabía Adam Smith.  La entrada, en inglés, eso sí.
(Añadido el 8: Una recensión en el New York Review of Books del libro de los "behavioral economists" Akelrof y Shiller -no sé si añadir que son Premio Nobel habla a favor de ellos o en contra- que harían bien en leer los devotos de la palabra "libre comercio" o "mercado libre", Pero también los que creen a pie juntillas en lo de la "mano invisible".
Desde el Partido Demócrata, los pre-candidatos Clinton y Sanders también se oponen a este tratado "pro-empresa" firmado por su correligionario Obama)

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