jueves, 22 de octubre de 2015

Menos fe, menos xenofobia

Vaya usted a saber de qué va el experimento del que se habla hoy en Le Monde. Resulta que un grupo de investigadores de los que tienen como lengua la de los JCR dice haber encontrado que estimulando una determinada zona del cerebro humano se reduce la fe religiosa y, con ella, la xenofobia. Conozco muchas excepciones: religiosos poco xenofóbicos (más bien lo contrario: xenofílicos) y muy xenófobos y nada religiosos, de los que podría dar nombres y apellidos. De hecho, no encuentro en mi entorno tal covariación. Claro que no me he puesto a estimularles esa zona del cerebro, que es lo que dicen los investigadores. Pero, no sé, me chirría el resultado. Igual es que, como no me preocupa el JCR, no entiendo bien lo que quieren decir. Igual es que saben mucho de cerebro, pero no se han puesto a definir "fe" y "xenofobia" o la han "operacionalizado" de manera chapucera. Vaya usted a saber. No da para más. Pienso en el obispo valenciano (se le supone religioso) y su evidente xenofobia poco cristiana y tengo que dudar de ambos extremos o pensar que tiene un cerebro privilegiado.

1 comentario:

  1. Querido José María, empiezo a tener fobia yo también, pero a las investigaciones sociológico-neurológicas. Según se van conociendo detalles de los gustos del joven asesino de la espada y el casco SS en una escuela modelo de integración de inmigrantes (con padres, profesores y alumnos suecos abiertos al otro) cerca de la cual disfrutaba de su propio apartamento este aspirante a justiciero ario, más se necesita investigar en esa otra práctica religiosa, la de los adictos a YouTube. Sus últimos "me gusta" este graduado de un bachillerato técnico se los otorgó a un spot musical del belga "Suicide Commando", una canción cuyo título reza "Alimentando mi odio interior", con textos como: "Estoy triste pues no conseguiré matar a todas esas razas malditas". Anteriormente había visionado un film de propaganda neonazi con otra cantinela que se traduce "Cuando los enfurecidos hablan".
    "Era un chico muy normal"
    Por propia experiencia, sé como controla YouTube cualquier remota infracción de derechos de autor que esté, eso sí, gestionado por multinacionales musicales; por lo que no comprendo cómo las incitaciones al odio racial circulan alegremente por este medio de entretenimiento universal. Es triste ver como los nazis genuinos del III Reich siguen cabalgando muchos años después de muertos.
    En relación con este joven asesino sueco se seguirán sabiendo detalles, el problema es qué se les va a poder decir a esos alumnos de familias suecas y de familias inmigrantes que conviven en una escuela modelo en unos barrios donde se quiere conseguir la integración, a pesar de que Trollhättan es la ciudad con más paro juvenil de Suecia (quiebra de Saab) pero con ánimo de recuperación, salvadas las distancias, algo así como un Detroit sueco.
    Este crimen de odio racial es particularmente sensible,cuando otros pasan al acto de forma menos visible quemando centros de acogida, pues este año se superará la cifra de los 160.000 refugiados, ya en Suecia, aproximándose muy probablemente a una real de 190.000 a fin de año. Cosa inédita, ante la llegada del invierno, el gobierno está organizando campamentos de tiendas especiales (con calefacción) a razón de 35 personas por tienda, pues hay una crisis general de alojamientos. Tanto para ofrecer un cobijo inmediato y ganar tiempo para soluciones más estables. Ello sin hablar de los 30.000 menores no acompañados que han llegado y a los que, sí o sí, hay que darles residencia con asistencia especial. El presupuesto de la Oficina de Migraciones va a alcanzar pronto el de la Defensa.
    Mientras tanto hay otro "youtube" viral que se pasea por España ganando adeptos, me refiero a Viktor Orban, que empieza a "gustar", y por desgracias no sólo a la ciudadanía europea más retrógrada... Algo hay en el alma de muchos ciudadanos de los países que vivieron bajo estalinismo que es preocupante por su terrible olvido del humanismo y los derechos del hombre, a juzgar por a quienes votan.

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