jueves, 22 de octubre de 2015

Hackers y no hackers

Uno se puede asombrar de que no sea tan difícil entrar en la cuenta personal del director de la CIA. La lista de logros de los hackers es larga: bancos, gobiernos, centros oficiales, empresas competidora, "celebrities" etcétera son objeto de sus prácticas. Pero no hay por qué asombrarse.
La policía española (y no te digo las de otros países) "saben" que una pareja viaja a Turquía para unirse al Estado Islámico o, incluso, a una joven que iba a viajar a Turquía para lo mismo. Y los detienen. No lo saben por ciencia infusa: han seguido sus andanzas por internet y han visto, por lo menos en el segundo caso, cómo se iba adhiriendo a las doctrinas del EI.
Periódicamente, hay detenciones de pederastas o, por lo menos, con aficiones de ese tipo aunque su delito sea el acumular material pedófilo en su ordenador.
Pero no hay que ir tan lejos. Los lunes suelo ir a comer a un "bar de tapas" cercano, ya que ese día tienen como plato del día una rica "olleta". El lunes pasado no fui. Pues bien, el ordenador, sin que yo se lo pidiera, me indicó el camino desde mi casa a dicho restaurante y el tiempo que tardaría caminando hasta él. ¿Que cómo lo sabe el omnisciente? Pues porque también me conecto a la wifi del bar cuando estoy en él y "algo" toma nota de mi regularidad y de mis wifis. No es el primer caso que conozco, pero este lo cuento en primera persona. ¿Intimidad? jaja. Moraleja: no hace falta ser un hacker experimentado para hacer seguimiento de un ciudadano jubilado y provinciano como yo. Google ya se encarga de eso y te presenta sus resultados en "google maps" para que no te pierdas en los 17 minutos que tardas de tu casa a la "olleta" que, aunque no sea de trigo, está muy rica y eso me hace olvidar que el Gran Hermano me mira. Big Brother is watching me. Y no solo es el gobierno. Ya he vuelto a terminar en Orwell.

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