viernes, 9 de octubre de 2015

Frente al TTP

Es una forma de abreviar la frase, pero es engañosa. Me refiero a la tendencia a atribuir a los países (sean Estados o naciones subestatales) sentimientos, proyectos, acciones y reacciones que, evidentemente, no tienen. Cuando algunos independentistas catalanes dijeron que "Cataluña ama a España" es obvio que tanto el sujeto como el complemento directo del verbo "amar" tenía serias dificultades. Es frecuente: "Lo que España quiere es..." resulta una forma de abreviar lo que tendría que ser "lo que los españoles -o una mayoría de los mismos- quieren es..." o, normalmente, "lo que el gobierno de Madrid quiere es...".
Ahora encuentro ese atajo en el titular de este post en el que se dice que, ante el TTP (el Acuerdo Trans-Pacífico al que me he referido varias veces estos días), tal vez Europa y la China tendrían que unir fuerzas. No entro en el detalle del post y me quedo con el titular. Primero, el frecuente equívoco que hablar de la Unión Europea como si fuese (toda) Europa, algo así como decir "América" para los Estados Unidos de América como si fuesen (toda) América. Pase. Pero lo que hasta Hillary Clinton acaba diciendo es que el TTP va a funcionar aumentando el poder de las multinacionales con sede en algunos países del Acuerdo, empresas que van a su bola y no se preocupan de que desaparezcan empleos y se contamine más. Lo mismo, supongo, se podrá decir del TTIP (Trans-Atlántico). 
No son los intereses "nacionales" de la Unión Europea (debilitada no por el nacionalismo sub-estatal sino por el estatal) sino los intereses de las multinacionales con sede en dicha Unión los que pueden pensar que el TTP les resta posibilidades o el gobierno (nacionalista) de la China el que piense que sus inversiones en LatinoAmérica o las de sus bancos (nacionales) o de sus empresas (nacionales y multinacionales privadas pero con conexiones -guanxi- con el Partido) o su acceso a materias primas en general y al sector energético en particular pueden tener problemas adicionales.
Ya sé que el reconocer las cosas como son hace que la frase se alargue excesivamente y ocupe demasiado espacio en el titular. Pero los países (y mucho menos las Uniones como la Europea y su vacilante -si es que existe- política exterior) no actúan, reaccionan, se alían o proyectan. A lo más, son sus gobiernos y, como van las cosas, sus grandes empresas los que buscan alianzas o alternativas a las alianzas de otros (gobiernos, empresas, pero no estados, naciones o, mucho menos, pueblos).
(Añadido el 10: a todo esto el texto del TTP -no digamos del TTIP- se conocerá en un mes. Difícil saber de qué se está discutiendo)
(Añadido el 11: Stiglitz y Hersh niegan aquí que se trata de "libre comercio". Y aquí  se niega que la economía sea una ciencia merecedora de tener un Nobel propio)
(Añadido el 22: el TTIP no solo afecta a los firmantes sino a Turquía y a los países mediterráneos, según este artículo en castellano)

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