sábado, 24 de octubre de 2015

Contra los impuestos a los ricos

No hace falta que diga quiénes están contra tal política impositiva: los ricos, claro. Aunque, añado, también los que creen que aumentar la presión fiscal sobre ellos lo que consigue es ralentizar la economía. De momento, y en la pre-campaña electoral estadounidense, se van a dedicar 150 millones de dólares, según cuenta el Financial Times,  en un Comité de Acción Política (PAC, super-PAC para ser exactos) que luchará por convencer a los candidatos de que aumentar los impuestos a los ricos es malo para la economía en general (el que sea malo para los ricos se da por supuesto).
Atención, pregunta: En los países en los que se ha bajado dicha presión fiscal o se han dado vericuetos para reducirla, ¿cuál de los dos criterios ha primado: el bien común del crecimiento económico o el interés de los super-ricos? No tendria que hacer falta (la frase, evidentemente, es retórica) añadir que la teoría sobre el papel que esa presión tendría contra el crecimiento económico no tiene muchos apoyos empíricos, aunque sí teóricos (una famosa curva  de Laffer diseñada en una servilleta de restaurante). La segunda parte, la de los intereses de los super-ricos tiene algunas excepciones empíricas (Warren Buffett, por ejemplo), pero sí parece reflejar un asunto general. Está por ver quién gana. De momento, la lucha de clases ha terminado: hemos perdido. Bueno, en realidad, la están ganando los super-ricos y el que lo dice es nada menos que el citado Warren Buffett, que algo debe de saber del asunto.
No hace falta recurrir a complejos conceptos marxistas que nunca he entendido (como lo de la subsunción del capital, que sigo sin saber lo que es). Basta saber qué dijo Donald Trump en uno de los debates cuando le dijeron que por qué daba dinero a demócratas y republicanos, él pre-candidato republicano. Contestó:
“I give to everybody. When they call, I give. And do you know what? When I need something from them two years later, three years later, I call them, they are there for me.”
Do ut des, que quede claro. La recensión en el New York Review of Books de la que tomo la cita está llena de observaciones sobre ese fenómeno de la plutocracia como esta citando al libro recensionado:
the super-rich, the wealthiest one to two percent, “set the national political agenda, select the candidates, bankroll the campaigns…, and enjoy privileged postelection access to government officials.” The rest of us are left to “navigate among the choices made available” by the super-rich.
Sin duda exagera. La lucha de clases de los ricos, como dice Buffett, la van ganando, pero no la han ganado del todo todavía. Pero están en ello. Y si, para ganar, tienen que aceptar un aumento cosmético a los ricos (como promete el PSOE en España -y prometer es gratis-), eso es táctica en función de una estrategia, que es ganar.
(Añadido el 26: Para el caso estadounidense, las cinco razones que esgrime Robert Reich contra los que dicen que los ricos ya pagan muchos impuestos y que no vale auemtarlos)

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