miércoles, 14 de octubre de 2015

Antisistema

La palabrita se usó con profusión en los 80 en estas Españas. Por ejemplo, para referirse al "cojo Manteca". En general, se ha venido usando para referirse a comportamientos de personas (las personas, en sí, no lo son: es su comportamiento el que lo es -sucede como con la palabra terrorista-). Es una forma de banalizar el problema atribuyendo tal etiqueta, la de antisistema, a okupas, descamisados, alternativos y, ahora, a partidos que no encajan con la corriente principal defensora del orden, la Constitución, el bipartidismo y la "sagrada unidad de España". Es el caso de las CUP en Cataluña.
Véase, ahora, la declaración de Tiquipaya, Bolivia, elaborada en la Conferencia Mundial de los Pueblos continuación de la convocada en 2010. La declaración se llevará a la COP21 a finales del mes que viene en París, la Cumbre sobre el Cambio Climático. No fue una reunión de frikis trasnochados, Ban Ki-moon asistió. Las prácticas de algunos mandatarios allí reunidos dista mucho de ser antisistema: están dentro del sistema aunque su retórica, a veces, no más a veces, parezca antisistema. Pero podria llevar a prácticas antisistema partir del reconocimiento de que el capitalismo es el cáncer de la Madre Tierra. No es novedad, otros lo han dicho antes, mucho antes. También Chomsky, aunque no encuentro la cita y creo que él se refería, más bien, a la especie humana como cáncer de la Tierra.
Digamos, entonces, que el modo con que se está poniendo en práctica el capitalismo (financiero, extractivista, desigualitario) está poniendo en peligro al sistema mismo y, posiblemente, a la especie humana incluso. Razón para o modificar el sistema (reformismo) o cambiar el sistema (revolución), pero a escala mundial (los parches locales no son una solución automática a un problema mundial). 
O sea, que lo de antisistema es algo más serio que lo del "cojo Manteca" y no refleja algo anecdótico sino estructural. Como lo es el rechazo que produce en tal vez crecientes capas de la población mundial que empieza a ser conscientes de lo que está en juego.  
El diagnóstico que hacía el gobierno de Bolivia ante la Conferencia era claro:
La causa estructural que ha provocado la crisis climática es el fallido sistema capitalista. El sistema capitalista promueve el consumismo, guerrerismo y mercantilismo, generando la destrucción de la Madre Tierra y de la humanidad. El sistema capitalista es un sistema de muerte. El capitalismo conduce a la humanidad hacia un horizonte de destrucción que sentencia a muerte a la naturaleza y a la vida misma. Para resolver estructuralmente la crisis climática tenemos que destruir al capitalismo.
Qué medios sean los más aptos para ese, por lo visto, necesario cambio de sistema, esa es otra cuestión. Romper farolas es evidente que no es un medio que lleve a tal fin. Ser realista y pedir lo imposible, tampoco. Decir una cosa y hacer otra, como el gobierno de Bolivia, tampoco. Pero igual el cambio, en un sistema tan alejado del equilibrio como el actual, se produce de forma "catastrófica" por un pequeño cambio en la periferia del mismo, incluso un cambio que no iba, intencionalmente, a tal fin. Chi vivrà, vedrà. Pero no "largo me lo fiáis", ya que puede suceder más pronto de lo que lo desea la generación presente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario