viernes, 4 de septiembre de 2015

Siempre nos quedará París

Pues no. No parece que nos vaya a quedar. Aunque los amantes, siguiendo a los protagonistas de Casablanca, puedan recordar los buenos momentos pasados que seguro que no van a volver, ahora los habitantes del plantea puede preocuparse por los malos momentos futuros que, si no hay contraorden, se van a producir a partir de las pacatas decisiones de la cumbre de París.
Cierto que los gobernantes harán una pomposa declaración que no quisieron hacer (los muy marketineros) en Lima (no hubiera quedado bien "la declaración de Lima" frente a lo que será "la declaración de París"). 
Pero aquí hay varios enlaces a investigadores que ponen en duda que lo que se vaya a decir consiga impedir el  2ª C de reducción del calentamiento global. Tal vez, ni siquiera al 1,5.
Mis amigos negacionistas (los tengo) dicen que estos apocalípticos están pagados por (y aquí añaden nombres de ONG sobre todo). Más creíble parece que es un negacionismo pagado por empresas cuyo corto plazo (el que venga detrás, que arree) necesita, de cara al beneficio a presentar ante los accionistas, que no se tomen medidas drásticas sobre el mediambiente. 
Pues eso, recordaremos París. En la ficción, lugar, casi orwelliano pero del Homenaje a Cataluña, en el que el chico es abandonado por la chica. Y ya se sabe lo que resulta cuando el chico se queda lamiéndose las heridas. Duran mucho. No hay vuelta atrás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario