domingo, 20 de septiembre de 2015

Sanders y los Bancos

En un país como los Estados Unidos donde se escriben cosas como esta sobre el servilismo de los políticos hacia los ricos (si no son ricos ya de partida, como es el caso del pre-candidato Trump), me comienza a interesar la figura de otro pre-candidato, por el Partido Demócrata, Bernie Sanders.
Los "izquierdistas radicales" no acaban de verle con buenos ojos, razón por la que hay llamadas a que dejen su purismo ideológico y le apoyen. La verdad es que, comparado con la retórica de Tsipras que hoy se juega el puesto en las urnas o con el agónico triunfo de Corbyn en la convención laborista inglesa (un comentario sobre algunas reacciones, aquí), Sanders no es un "izquierdista". Lo que sucede, como se constata leyendo los discursos del  presidente Carter, es que en un país cada vez más "derechizado", Sanders aparece a la "izquierda".
Es un senador, lo cual ya lo hace sospechoso de pertenecer a la "casta" que necesita de mucho dinero (propio o prestado) para afrontar los gastos de una campaña (y más para las presidenciales). De momento, ha conseguido dinero para seguir adelante. Y qué dinero. ¿De los bancos? ¿De los mil-millonarios?
Escuché anoche a Pablo Iglesias (Podemos) afirmar que no van a pedir préstamos a los bancos para sus campañas porque eso genera dependencia y, como se dice en el primer artículo que he citado, servilismo. Y en Cataluña, después de la toma de posición de algunos Bancos sobre los riesgos de la independencia -es decir, de votar a Junts pel Sí- ha habido una serie de reacciones interesantes: Raül Romeva, cabeza de lista,  ("que se vayan") y, sobre todo, de Artur Mas, del "centro-derecha" y candidato a la presidencia.
Pues bien, en ese doble contexto "peninsular" y trasatlántico, me ha interesado la toma de posición de Sanders sobre los bancos o su "evangelio" que incluye "disciplinar a los mil-millonarios.
Hace tiempo pensé que esta campaña sería de Clinton frente a Bush, nada original. Veremos.
Y una observación marginal: la llamada a los "izquierdistas radicales" para que le voten puede tener efectos secundarios, a saber, que los "derechistas de toda la vida" (que no suelen votar) al oír "que viene el lobo", acudan a votar en las primarias por Clinton y, si se produjese el evento, en las presidenciales por los republicanos. Algo parecido puede suceder con la encuesta de Metroscopia que comenta mi vecino de blog, Fermín Bouza, a saber, que los "unionistas de toda la vida" (que no suelen votar) al oír "que viene el lobo", acaben votando por "sus" unionistas. Todo ello al margen de que las encuestas no "miden" escaños sino intención de voto. Lejos de mí la funesta manía de buscar intenciones aviesas en la "cocina" de las encuestas para "orientar" el voto en una dirección u otra. También ahí, veremos. Pero primero, Tsipras. Y sus Bancos, claro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario