viernes, 18 de septiembre de 2015

Para creer que uno comprende

Pienso como el personaje de Shakespeare: (Life) is a tale / told by an idiot, full of sound and fury,/ signifying nothing. Lo tengo puesto en un margen de este blog. La vida es solo confusión, pero, para sobrevivirla, no tenemos otra que intentar buscar sentido, significado, aunque sea forzando los datos.
Lo dicho es particularmente apropiado para aplicarlo al sistema mundial: una historieta contada por un imbécil, llena de ruido y furia, que no significa nada. Y ahí entran los intentos de encontrarle sentido. Intentos de aclararse entre tanto ruido y furia.
Un intento que tuvo su efímero éxito fue lo del "fin de la historia" (mundial): el sistema mundial había funcionado bajo el conflicto entre dos ideas, capitalismo y comunismo, y, al vencer el primero, se había terminado la historia. Ninguna novedad. Hegel y Marx también lo habían dicho. Para el primero, la Historia de la Humanidad había sido la historia de la lucha de ideas, de modo que cuando triunfase una, se terminaría la Historia. Claro, Marx y Engels: la Historia de la Humanidad es la historia de la lucha de clases, de modo que cuando triunfe el proletariado, se habrá terminado la Historia (ya no habrá necesidad de Estado y todo eso). De momento, el que ha triunfado no ha sido la clase obrera sino el "1 %" como lo llaman en los Estados Unidos y no sé si eso sirve para decir que la Historia ha terminado.
Es un medio excesivo. Los hay más útiles y sencillos: recurrir a los ciclos. Aquí es más sencillo y no hacen falta tantas abstracciones: se toman unos cuantos datos que encajan con la idea de que todo lo que sube baja y todo lo que baja sube o, si se prefiere, que la historia de la humanidad (más modesto que los anteriores) es la historia de sus sucesivas "vacas gordas" y "vacas flacas". Los autores son más recientes que aquellos clásicos: Kondratiev, Schumpeter y hasta Amando de Miguel (véase su excelente La España cíclica). Los datos que no encajan en esta descripción de los ciclos, se dejan de lado o se etiquetan como "errores de medición" sometidos a la "navaja de Ockham". Estos ciclos son un instrumento excelente para introducir algo de sentido en el pasado, pero son un desastre si se pretende que lo sean para predecir el futuro.
Acabo de encontrar un buen artículo, en este caso sobre ciclos políticos en América Latina, publicado por Emir Sader; "¿El final del ciclo (que no hubo)?". Trata de los supuestos ciclos de gobiernos derechistas e izquierdistas en la reciente América Latina. Vale la pena leerlo. También este, de Alfredo Serrano.

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