martes, 1 de septiembre de 2015

Más sobre la otra crisis

Ayer me refería a la crisis de los refugiados sirios en los países limítrofes y su escaso (relativamente) impacto en la Unión Europea, lo cual no quiere decir que la crisis no afecte a dicha agrupación de países, aunque no sea más que para mostrar cómo reaccionan: valla alambrada al estilo de la que los gobiernos españoles han interpuesto entre Marruecos y las ciudades de Ceuta y Melilla.
Lo que encuentro ahora es una noticia sobre el dinero (mil millones de euros, se dice) que estarían dispuestos esos europeos para repatriar a los inmigrantes que les llegan de África. En general, parecen esos gobernantes poco interesados en las causas de tales migraciones (sean de quienes huyen de la pobreza, sea de los que huyen de la violencia o la represión) y, a lo más, discuten sobre las "cuotas" a recibir en cada país. Construyen muros.
Tiene razón Angela Merkel: Schengen, uno de los pilares de la construcción europea tipo Maastricht, está en peligro. De hecho, lo estaba ya por la preocupación sobre los posibles terroristas que se pueden mover de un país a otro sin mostrar ninguna documentación. 
Es casi una crisis de la Unión en cuanto tal, volviendo a la "Fortaleza Europa" que se criticaba hace años, pero ahora mucho más dividida internamente y con países cuyos gobiernos quieren irse o con países que pueden ser expulsados a la primera de cambio. Asustados, los gobernantes no saben o no quieren mirar al futuro que se viene encima.
(Añadido el 3: Sobre la borrosa distinción entre emigrantes y refugiados, Alberto Piris escribe aquí)

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