martes, 15 de septiembre de 2015

Abusos en la frontera

Por lo visto es epidemia. Nada que ver con el maltrato que mi compañero boliviano de origen japonés sufrió a nuestra entrada en los Estados Unidos por Nueva York allá por los 70. Ambos habíamos sacado el visado juntos en el consulado de Barcelona donde fuimos interrogados covenientemente por el cónsul que no hablaba castellano, preguntó si yo sabía inglés, dije que no, trajo un intérprete con lo que el cónsul preguntaba  en inglés,  yo contesaba sin esperar la traducción en castellano y le tuvieron que traducir mi castellano a su inglés. Yo pasé el control de pasaportes sin mayor problema, pero mi compañero fue, primero, insultado y, después, llevado a una habitación separada para ulteriores interrogatorios mientras yo esperaba fuera.
Ahora en Hungría contra los sirios que llegan por Serbia o en España contra los subsaharianos que llegan por Ceuta, Melilla o directamente en pateras. Por supuesto, está la frontera entre los Estados Unidos y México que el pre-candidato Trump pretende asegurar con una valla que sería costeada por el gobierno mexicano, según dice en su campaña. En España se contentan con concertinas, alambradas "mejoradas" con cuchillas y "devoluciones en caliente". En Alemania, con sus vaivenes, vuelven a ponerse "serios"
Poco llega a los medios que manejo sobre los abusos en la frontera entre México y Guatemala. Según se cuenta aquí,  son notables los abusos mexicanos contra los guatemaltecos y demás centroamericanos que intentan pasar por México hacia los Estados Unidos. Como contaba aquí hace un par de días, son órdenes que vienen de "arriba" y hay que cumplirlas a no ser que no estés al alcance del castigo inmediato o tengas intereses explícitos en mantener buenas relaciones comerciales con ese "superior". Ya se sabe que el argumento de los Estados Unidos sobre los derechos humanos es retórico. "Si eres obediente, no importa cómo y cuánto violes los derechos humanos; si eres desobediente, incluso podré invadirte para cambiar el régimen y hacer respetar, de una vez, los derechos humanos -aunque después no se respeten-".
Total: los factores de producción son materia prima, energía, fuerza de trabajo, gestión, capital y  tecnología. Que el capital se mueve sin problemas y algo parecido sucede con la energía y las materias primas, está claro. De la gestión se encargan las escuelas de negocios que aplican la misma pedagogía "all over the world" (en inglés, si es posible). Con la tecnología hay problemas con las patentes, pero los tratados de los gobiernos que trabajan para las correspondientes multinacionales ya se encargan de que lo de las patentes funcione como debe funcionar, es decir, que el que paga, manda. Ese conjunto es lo que llaman globalización. ¿Fuerza de trabajo? ¿Globalizada? De eso nada, monada. Proteccionismo para emigrantes, desplazados, demandantes de asilo (en este último caso, según dicen los sabios del derecho internacional público, contra tratados y acuerdos internacinales). 
Si los Estados Unidos defienden los derechos humanos en la práctica cuando les interesa, los restantes gobiernos defienden la globalización cuando les interesa. Cave canem.

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