sábado, 22 de agosto de 2015

Sospechosos empleos

Imagine que se encuentra con estos dos hechos independientes entre sí. Por un lado, un gobernante que decide domiciliar importantes transacciones y fondos bajo su responsabilidad en un determinado banco. Hablo de muchos millones. Por otro lado, un gobernante que, al dejar de serlo, es contratado como consultor por un banco a, digamos, 1,3 millones al año.
No se lo creerá, pero se trata de la misma persona, el banco es Lehman Brothers y el gobernante lo era del Estado de Florida y ahora es pre-candidato a la presidencia de los Estados Unidos, a saber, Jeb Bush. Sí, sí, aquel que fue a España a convencer al entonces presidente José María Aznar de los "incalculables beneficios" que se derivarían para el país si intervenía en la invasión de Irak. Su hermano, el de Jeb, entonces presidente, se reuniría con él y con Blair y Barroso en las Azores para visualizar el futuro voto de España y su participación en el entuerto. Aquel que, enteradillo, habló de Aznar como "presidente de la República".
Sería lícito, pero no debe hacerse sin pruebas, hacer depender un hecho de otro. Quiero decir, la domiciliación y el empleo. Pero demasiados casos hay en las Españas, Alemania o Francia en los que los ex-gobernantes han encontrado acomodo como consultores de empresas importantes como para no sospechar que también en estos casos algo debieron haber hecho para merecer tales empleos y sus jugosos salarios. 
De nuevo, expreso mi profunda admiración por el sistema estadounidense: ahí los dos hechos se conocen y se publican. En los que acabo de insinuar, solo sabemos que fueron gobernantes y que tienen ingresos "interesantes" por parte de determinadas empresas de las que son consultores. Lo que no sabemos es qué hicieron, cuando gobernantes, a favor de tales empresas. De estas sabemos que son agradecidas. Lo que no sabemos es de qué.

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