miércoles, 12 de agosto de 2015

Rusia, OTAN: juegos de guerra

Tanto va el cántaro a la fuente que, al fin, se rompe. Ese es el resumen de este informe sobre las maniobras militares a un lado y otro de lo que fue el Telón de Acero, cada vez más vivo (y que lo digan a los muertos en Ucrania). 
Dichas maniobras tienen dos lecturas. La primera es que, si se hacen, es para estar preparados para pasar a la guerra real. La segunda es que, dicen, puede llevar a escaladas que, efectivamente, lleven a la guerra real.
Lo que queda por saber es el por qué de ese enfrentamiento larvado. Ahora ya no vale el cuento de la defensa de Occidente democrático frente al Este comunista. Fue el que recitaron los gobiernos durante la Guerra Fría. Ahora es que, en ambos lados, no se acepta al otro lado una potencia que les haga sombra y que pueda amenazar con la guerra real si los demás mecanismos de dominación dejan de funcionar. 
Soy pesimista, pero no tengo motivos, en este caso, para ser particularmente pesimista. Pero el problema está ahí y, al carecer de una legitimación tan clara como la que tenía en la Guerra Fría, el gasto público en estos juegos de guerra es más difícil de legitimar. Pero la razón es la misma: poder. Solo que ahora eso de la guerra no interesa a nadie, excepto a los que la planifican.
Menos mal que el previsible fracaso de la cumbre de París (COP 21), con los riesgos planetarios que conlleva, hace una guerrita de más o de menos en Europa un asunto menor.
(Añadido el 13: Otro que también se preocupa por los "juegos de guerra". Y Newsweek que se hace eco del informe citado al principio)

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