domingo, 30 de agosto de 2015

Mafias y "mafias"

Cuando se habla de la mafia siciliana o de la "onorata società" napolitana se suele olvidar que no nacieron de la nada ni necesariamente para cometer crímenes. Si yo entiendo bien, fueron en su origen sociedades secretas para defenderse del invasor y/u opresor que después pasarían a lo que ahora se llama "crimen organizado". Mis colegas en Nápoles me explicaban en el 92 que, en esos tiempos en que di clases en su Istituto Universitario Orientale, la "mafia" local había sido un intento de ocupar el espacio que el Estado no había sabido ocupar después del terremoto. Sabido: cuando se exportaron a los Estados Unidos ya fueron, básicamente, organizaciones dedicadas a la ilegalidad (sea alcohol bajo la "ley seca" o drogas en general o, como habían hecho en origen, "protección").
Ahora se habla de mafias a propósito de la crisis migratoria y su crisis humanitaria. No justifico a lo que reiteradamente se llaman "mafias", pero intento entender qué ha sucedido. Tenemos, en primer lugar, una demanda creciente de huida de un país, sea porque está en guerra, hay represión política o hay hambre. Por motivos obvios, los respectivos gobiernos no responden a esa demanda y entonces aparece la oferta, privada casi por definición. Son, desde este punto de vista, ONG dedicadas al traslado de emigrantes, desplazados y demandantes de asilo. Pero como toda empresa privada que no tiene ningún control (absolutamente ninguno) por parte de los gobiernos de origen, sucumben (como sucede con otras multinacionales que se dedican a temas menos escabrosos) a la tentación del beneficio fácil, cosa que obtienen (como algunas empresas farmacéuticas) aumentando el riesgo que corren los clientes. Hay, en efecto, muertes o accidentes graves (el de la talidomida todavía está por resolver en España) y hay enormes dificultades para seguir los patrones propuestos por los "mafiosos" que, como se ha escuchado en alguna grabación, siguen la ley de la oferta y la demanda y ajustan sus precios como se hace en el regateo cuando no hay precio fijo "oficial". Lo peor del caso es que la crisis mediambiental puede hacer crecer la demanda de tales servicios.  Los gobernantes europeos podrán seguir discutiendo cuotas para recibir a tales fugitivos o aumentando los controles en frontera con alambradas o muros (aquí el punto de vista de Joschka Fischer). El negocio de las llamadas "mafias" está asegurado.
Ahora me aparece lo de "mafia" en un contexto diferente aunque también relacionado con el mediambiante, a saber, los trucos para saltarse el protocolo de Kioto sobre emisiones de carbono en los que aparece el crimen organizado en Rusia y Ucrania. No es novedad en los territorios de lo que fue la URSS. Existían la pipriska, es decir, la falsificación de resultados por parte de los gestores de empresas públicas, y existía lo que los brasileños llaman jeitinho, la mordida al funcionario para agilizar la burocracia. Pero también existía el crimen organizado que ha seguido existiendo, corregido y aumentado, con el paso al sistema de "mercado libre", si es que puede llamarse libre al proteccionismo reinante (también de personas, claro). No conozco cómo surgieron pero sí he visto trabajos sobre sus campos de acción, muy parecidos a los de la mafia estadounidense. Lo que no podía imaginar es que me los iba a encontrar en el terreno del medio ambiente.
Claro que son criticables, aunque no sea más que por las víctimas que producen de manera inmediata o a medio plazo. Pero antes de resolver el problema achacándolo a las "mafias", no vendrá mal intentar entender por qué han aparecido, cosa que, sintiéndolo mucho, no suele ser frecuente en el caso de la crisis migratoria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario