viernes, 28 de agosto de 2015

Los otros emigrantes

Son 260 millones. Si fueran un país, serían el cuarto país del mundo en cuanto a población. Sin embargo, solo son el 20 por ciento de la población china y se trata de los "inmigrantes internos", particularmente jóvenes, que han emigrado del campo a la ciudad y se ven atrapados por el hukou, el sistema que ideó Mao para que los campesinos siguieran proporcionando alimentos a las ciudades que estaban creciendo (y a los que hubo que imponer la política de "un hijo por familia", la del "pequeño emperador" como me contaban en Chengdu, Sichuán, mis colegas economistas.
Este artículo del Foreing Affairs me ha soprendido no tanto por las cifras (cualquier porcentaje sobre una población de más de mil millones arroja resultados espectaculares) sino por la semejanza que establece entre la relación campo-ciudad (campesinos-obreros) en la China de Mao y en la Rusia de principios de la URSS.
Yo creía que los comunistas rusos, apoyados por los obreros y distanciados de los mujiks, habían tenido políticas "anti-campo" que habían llevado, en los últimos tiempos de tal régimen a "periodos de condiciones climatológicas inusualmente adversas", es decir, a una especie de huelga de brazos caídos por parte de los campesinos. Así lo vi reflejado en varios textos de la época, cuando yo leía Tiempos Nuevos y Novedades de Moscú.
En cambio, yo creía que la revolución maoísta había sido con los revolucionarios moviéndose "como pez en el agua" entre los campesinos que les apoyaban y contra los obreros urbanos menos dispuestos a la revolución igualitaria, es decir, a que se rompiesen las desigualdades entre campo y ciudad con lo que la ciudad, es decir, los obreros que tal cosa creían, planteaban sus reticencias.
Puede que fuera así, pero que el sistema de hukou hizo cambiar las prioridades del nuevo gobierno. No lo sé, pero el artículo que cito da por supuesto que los maoístas estuvieron con los obreros contra los campesinos.
En todo caso, ahora, el problema migratorio interno chino está creando nuevos problemas de descontento ya que el hukou se les sigue aplicando incluso viviendo en las ciudades con lo que no consiguen llegar a los niveles de consumo de sus convecinos urbatitas de toda la vida. Continuará.

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