domingo, 23 de agosto de 2015

La otra negación del cambio climático

Una interesante entrevista con el psicólogo noruego Stoknes sobre las reacciones ante el cambio climático que se produciría si la temperatura media del Planeta aumentase 2 grados centígrados. Es  a propósito de su último libro en el que analiza dichas reacciones o, para ser exactos, las no-reacciones.
La primera razón por la que no reaccionamos es porque lo vemos como un problema lejano. Los gráficos y tablas, por ejemplo, del PICC, se refieren al 2100 con el consiguiente "largo me lo fiáis". Demasiado lejano como para preocuparse con todo lo que uno tiene que preocuparse por lo inmediato.
Otra razón es el modo con que se presenta el problema: tan tremendo, tan terrorífico que produce un miedo que impide reaccionar: paraliza. Este ejemplo se acerca a lo dicho, aunque no llega.
La disonancia se refiere al sentimiento de hipocresía que acompaña a los preocupados con el problema cuando lo comparan con lo que están (estamos) haciendo para afrontarlo. Seguimos consumiendo, quemando, deforestando, conduciendo, viajando...
El negacionismo no es solo el de los negacionistas sino, en la práctica, también el de los que aceptan lo que están diciendo numerosos científicos, pero prefieren mirar hacia otro lado.
Y la identidad es lo que afecta a los que no aceptan lo que entra en contradicción con los valores propios, la propia nación y demás objetos de identificación.
Propone cambiar la "narrativa" (él no usa ese vocabulario), el modo de presentar el problema. Pero parte de una constatación: en los países periféricos hay más actitudes positivas una vez reconocido el problema que en los países centrales, donde aumentan los afectados por estos factores psicológicos que hacen que, al final, los mayores contaminadores sean los menos preocupados por sus efectos.

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