lunes, 24 de agosto de 2015

Depredador humano

Creo que fue en un libro de sinergética (del que no entendí casi nada) en el que encontré una sugestiva disquisición sobre la relación entre depredadores y presas. El libro lo complicaba para expertos, pero, para un lego como yo, lo que venía a decir que que si hay demasiados depredadores y el número de presas no aumenta, los que tienen problema, a la larga, son los depredadores, que se van a quedar sin presas. Por el contrario, si las presas aumentan desproporcionadamente, harán que el número de depredadores aumente igualmente, con lo que lo que parecía un éxito puede convertirse en fracaso.
Lo he recordado al ver este artículo en Science analizando el comportamiento depredador de la especie humana comparada con otras especias depredadoras tanto de peces como de animales terrestres (El ABC, cada día más "progre" entre la prensa española, se hacía eco el sábado). Resulta que el ser humano es el mayor de los depredadores conocido, con evidentes problemas futuros respecto al número de presas disponibles. No solo ha aumentado su población, sino que su tasa de depredación supera a la de todos los demás depredadores. La sostenibilidad de las presas disponibles está en riesgo. Hasta cuándo, no lo sé. Sí sé que se pueden hacer cosas: el artículo las enumera. Pido disculpas por mi derrotismo (que reduce el ímpetu hacia la aplicación de tales propuestas), pero me temo que no se van a poner en práctica. Somos así de irracionales y me remito a lo que conté de ayer.

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