lunes, 10 de agosto de 2015

Como ovejas con pastor

Así termina el artículo de Álvaro Cuadra admirándose del peso que está consiguiendo Donald Trump entre los precandidatos estadounidneses a la presidencia.
Ayer los judíos en Alemania, hoy los árabes en Francia y los latinos en Estados Unidos. La pregunta que sigue pendiente es si acaso la mentada “democracia americana” se ha degradado lo suficiente para soportar a un personaje de las características de Donald Trump como aspirante a la Casa Blanca. Es prematuro todavía adelantar una respuesta, pues la historia suele darnos sorpresas. Como se ha dicho, un idiota es un idiota, dos idiotas son dos idiotas, pero unos cuantos miles forman ya un movimiento político.
También Al Qaeda se asombraba del éxito que estaba consiguiendo el Estado Islámico, sin intelectuales, con un mensaje burdo y cambiante y propuestas enloquecidas que venían no de intelectuales sauditas y de familias bien sino de un tendero jordano y, encima, tatuado.
Hay un auge de la irracionalidad en muchos países y de los líderes que la aprovechan para arrimar esa ascua a su sardina que no es otra que el poder. Trump puede ser un caso, No tiene por qué ser lo estúpido que parece sino que parece estúpido ante sus fieles seguidores que lo que quieren escuchar son estupideces.
Viene a cuento la escena de La vida de Brian, cuando Brian dice a sus seguidores: "Tenéis que pensar por vosotros mismos" y ellos contestan "Sí, tenemos que pensar por nosotros mismos".
(Añadido el 28 de diciembre: Paul Krugman añade algunas razones por las que Trump podría terminar siendo el candidato republicano para las elecciones de 2016)

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