miércoles, 1 de julio de 2015

Tragedia griega

La presentación típica del asunto viene en dos versiones.
La primera muestra a Grecia, como un titán, defendiéndose de las dentelladas de la “troika” (ya no se llama así) y recurriendo al referéndum como símbolo de democracia. Es el imperialismo en estado puro: quieren aplastar a Grecia y demostrar “quién manda aquí”.
La otra presentación muestra a una Unión Europea (junto al Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo) intentando salvar los muebles de una catástrofe producida por la irresponsabilidad de sucesivos gobiernos griegos primero y la arrogancia del actual de Syriza después. Los griegos son derrochadores, trabajan poco, estatalistas (demasiados funcionarios, demasiado elevadas sus pensiones) y ahora, encima, radicales como Podemos.
Lo que pudiera salir del enfrentamiento titánico no estaba claro en ningún momento. El “Grexit” se declaraba indeseable por el gobierno griego y, con la boca pequeña, por el gobierno alemán. Pero, inmediatamente, entraban algunos economistas advirtiendo del peligro que produciría la salida de Grecia del euro y, por tanto, de la Unión, a saber, pérdida de confianza en la estabilidad del euro, mayor descrédito de la Unión como actor internacional y apoyo a Rusia en esta nueva “Guerra Fría”. “Grexit” (con la amenaza del referéndum británico -“Brexit”- en ciernes) tendría efectos en dominó sobre la eurozona primero y sus primas de riesgo, sobre la Unión después y, finalmente, con la expresiva portada de The Economist del 13-19 de junio: “El mundo no está preparado para la próxima recesión”, digan lo que digan los argumentarios del Partido Popular en las Españas.
Aquellas presentaciones, como todas las posibles, tenían por necesidad que simplificar la situación, dado que sigue siendo imposible reproducir un mapa a escala 1:1 y siempre hay que seleccionar aquellos aspectos que mejor definen el caso. Pero es que aquí faltan algunos datos que sí son relevantes: los electorados antes que nada.
Syriza está perdiendo apoyos en su país. No solo se envalentona la oposición, sino que aparecen contrarios dentro de la coalición gubernamental e incluso dentro del partido. El referéndum no lo arregla. Mientras, algunos ciudadanos comienzan a preguntarse si aquella campaña electoral tan ilusionante no estaría trufada de errores, falsedades, mentiras. Normal, pero peligroso.
El electorado alemán y finlandés también ha de ser puesto en el mapa. Mayorías importantes son contrarias a cualquier concesión a estos “radicales”. Olvidan (la memoria siempre es selectiva), en el caso alemán, cómo se gestionó su deuda después de la II Guerra Mundial. Las propuestas griegas son mucho más moderadas y recuerdan las gestiones para la crisis de la deuda latinoamericana.
Los países acreedores también tienen sus problemillas. La posición española, por ejemplo, siguiendo a sus jefes, con su insistencia en las “normas” (según Rajoy o Guindos), lo que manifiesta es que una quita a la deuda griega tendría consecuencias negativas para el sistema bancario español que, digan lo que digan (o decía Zapatero), no es de los más sólidos de Europa. Algunos acreedores están asustados. Esa es la palabra para entender qué hay detrás del aplomo de nuestros “amados líderes” que tienen elecciones en unos meses y eso es más sagrado que el monte Olimpo en su conjunto.
¿Y el Polifemo del FMI? Más allá de la elegancia de sus funcionarios y de las contradicciones en los documentos de trabajo que se han publicado (el de Blanchard por ejemplo), es lícito preguntarse qué intereses defiende al margen del caso griego. Los malintencionados dirán que defiende los intereses de los que aportan su capital para el funcionamiento de la institución y hay quien añadirá que el interés geopolítico de los Estados Unidos es tener a la Unión Europea “cautiva y desarmada” (desarmada económicamente, no militarmente, que para eso está la OTAN).
No hay oráculo de Delfos que resuelva lo que puede suceder en este complicado futuro. He leído a varios gurus al respecto. Mi conclusión es que lo que unos afirman, otros lo niegan y viceversa y todos con la misma rotundidad y autoridad. Lo que sí demuestran tanto estos comentarios como los sucesos acaecidos es que la Unión Europea se montó bajo unos principios que ahora no se aplican al caso de Grecia ni remotamente. No sé qué dirían los Padres Fundadores al ver cómo se condena a “los de abajo” en Grecia por los delitos cometidos por políticos en connivencia con sus bancos (y algunos extranjeros). También demuestran que la unión monetaria fue algo chapucera y que, de nuevo, lo pagarán los de siempre.
¿Nacionalismo europeo? Sepultado bajo los nacionalismos estatales y, ahora, los sub-estatales. Vaya tragedia.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(El expresidente Aznar tenía otras opiniones; "Aznar avisa de que la situación griega arrastra a la UE y a la zona euro al borde de la ruptura", No piensa lo mismo el ministro de Economía para quien "el escenario central es todavía una Grecia en la eurozona", cosa que duda el comisario europeo (alemán) para la Agenda Digital que añade que Alemania hará todo lo posible para evitar las posibles consecuencias para los otros países de la Unión -igual está pensando en España-. "Que no cunda el pánico", dice el gobierno alemán. Angélica la posición del portugués Cavaco Silva: no pasa nada, pero si se fueran del euro, quedan 18 países dentro)
(Cita a no olvidar antes de echar toda la culpa a los griegos en general y a su actual gobierno en particular:
The Greek government is in debt today to Germany and France not just because they borrowed money for unwise projects, but also because the bankers pushed them to take money that they would never have been able to approved under normal circumstances.
But as Stiglitz has noted, these German and French banks have now been rescued. An ATTAC Austria study showed that 77 percent of the €207 billion provided for the so-called "Greek bail-out" went to the financial sector and not to the people.
También se puede leer aquí qué dice Yanis Varoufakis sobre las razones para el NO y refutación de Vidal-Folch.  Para compensar, razones publicadas en The New York Times para que Grecia se salga del euro)

Resultado de imagen de the economist watch out

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