domingo, 26 de julio de 2015

Terroristas o locos o ambos

Está por ver si el que ha matado a varias personas en Louisiana y, después se ha matado a sí mismo ("al ver que la policía ya estaba allí" -vaya prontitud-) puede ser calificado de loco. Algo le iba mal en aquella cabeza. Lo mismo al muchacho de Charleston que es capaz de asistir pacientemente a un encuentro bíblico y, al terminar, emprenderla a tiros con sus compañeros de sesión porque son negros, están dominando Estados Unidos y violan a nuestras mujeres. Son locos. Los terroristas son los de Boston, Sea.
Pero el de Louisiana ha tenido una cierta actividad en redes anti-gay, anti-gobierno y blanco supremacista (es decir, anti-negro). No les llamaremos terroristas, que dejaremos para los que tengan la etiqueta de musulmanes, árabes y similares. Pero sí se puede llamar fanático a quien sigue ideas como esta, incluida la de que, como los judíos mataron a Jesús, hay que ser anti-judío (a Jesús lo mataron los romanos, si hemos de hacer caso a los evangelios).
Menos en el caso de Boston, donde uno de los "locos" siguió con vida, lo habitual es que el "loco" muera con sus víctimas, fruto de una pronta intervención de la policía, que es lo que más me extraña del asunto. Igual es que me han contagiado y yo también soy un conspiranoide como el de Louisiana.
Lejos, de todas formas, de los casos de Waco (1993), Columbine, Aurora, Tucson, Sandy Hook o Newtomb (2015) que se describen y analizan aquí.

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