miércoles, 8 de julio de 2015

Lo que los medios ocultan

Los medios griegos fueron, en su mayoría, favorables al SÍ. Pero ganaron los del NO. Ese es el hecho. La explicación es que tal vez unos y otros ocultaron aspectos que no permitían arrimar el ascua de los datos a la propia sardina política. Pero esa suposición tiene sus problemas.
Me he tenido que acordar de lo que escuché hace poco en boca de expertos en comunicación alternativa que, para las Españas,  decían eso de "lo que los medios ocultan" o, mejor, "lo que nos quieren hacer creer a través de los medios" o “que no quieren que sepamos”. ¿También en Grecia?
Vaya por delante que se me escapa el sujeto de la frase y no sé quiénes son esos que "nos quieren hacer creer... etcétera". Pero es lo otro lo que ahora me intriga. Vayamos a los que dicen eso de "lo que los medios ocultan" y preguntémonos con toda la inocencia del mundo, cómo se han enterado de lo que nos ocultan y, ya puestos, preguntémonos cuántos medios han leído o visto los que tal cosa dicen. Obvio que no los han leído todos ni, mucho menos, han sido capaces de seguir todos los medios audiovisuales de manera simultánea (a lo más, sucesiva).
A lo mejor, lo que realmente está sucediendo es que el medio o medios que yo leo habitualmente no dice o dicen exactamente lo que yo quisiera leer, sea o no sea verdad, que eso es secundario.  Suele pasar: uno es fiel por lo menos a un medio y se siente frustrado no por lo que encuentra, sino por lo que no encuentra. Solución fácil: vaya probando y, finalmente, cambie de medio. En televisión es facilísimo: se llama “mando a distancia”
No les quito fundamento a los que piensan de esa manera. Los medios son empresas y, como tales, dependen, además del material físico en que están hechos, de la propiedad y del mercado. La propiedad puede tener sus agendas políticas, sobre todo cuando compra un medio. Por ejemplo, son notables (y sutiles) los cambios a favor de Israel y no tanto hacia Palestina cuando en el accionariado de un periódico entra una fuerte presencia judía. No se harán los fundamentalistas, pero sí irán introduciendo argumentos que lleven a sus fieles creyentes en la "correcta" dirección.
Lo del mercado es otro asunto. Los medios venden audiencia/lectores a los anunciantes (ese es su negocio) y tienen que hacer complicados equilibrios para mantener la fidelidad de marca y la captación de nuevos compradores. Hay un caso realmente simpático cuando se ve cómo van apareciendo determinados asuntos que hasta pueden escandalizar al lector habitual, pero que dan señales a los sectores del mercado que se quiere captar y, de paso, hacer algo homogéneo con respecto a la propiedad. El caso en el que estoy pensando es uno de lectores relativamente envejecidos y a quienes hay que buscar sustitutos cuando la Parca les visite. Porque la Parca no sabe de estos asuntos.
Algo hay pues de razón en los que desconfían por principio, aunque no vendrá mal recordarles que las noticias posibles son infinitas y no hay más remedio que seleccionar. También entiendo a quienes no quieren calentarse los cascos por aquello de "lejos de mí la funesta manía de pensar". Es frecuente aquí y ha sido frecuente en Grecia, tanto en unos como en otros, a tenor de lo que se escuchaba.
Pero menos comparto con los que creen que la alternativa está en internet, fuente de toda verdad y donde nadie oculta nada. Y es que es falso.  Empresas, servicios secretos, policía, grupos de presión trabajan sistemáticamente para colocar en la red asuntos más o menos falsos, pero que encajan con los intereses empresariales, políticos o ideológicos de los que, troles o no, trabajan para que esos medios también oculten asuntos importantes, por ejemplo enterrándolos bajo una capa enorme de entradas, tuits, comentarios, hashtags que impidan llegar a lo que ellos no quieren que lleguemos. Como usuario constante de dicho medios, creo que puedo llamarlos, sin ninguna maldad, "medios de confusión" que tienen en común con los convencionales el que proporcionan al usuario la (falsa) impresión de que ha podido conocer lo que "ellos" le ocultaban.
 "Ellos", he dicho, mostrando así que es posible la misma paranoia sobre internet que sobre los medios convencionales. Y pensar que es evangélico lo de que "la verdad os hará libres"...
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Otro caso de abuso mediático: la exageración del peligro del Estado Islámico. No lo ocultan los medios: lo exageran)

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