martes, 7 de julio de 2015

Guerra aérea

Datos y reflexiones aquí sobre el uso y abuso de la guerra aérea por parte de los Estados Unidos. Hay, en sus altos mandos, un rechazo explícito a "poner las botas sobre el terreno". Aviones y bombardeos -y drones, claro-, sí. Poner en pie en el terreno enemigo, no. Hay buenas razones.
La primera y más evidente, es que invadir por tierra precisa de un conocimiento del terreno y de un relativo apoyo de la población del que se carece a todas luces. Queda lejos aquel "nos recibirán gozosos" del gobierno de Bush II a propósito de la invasión de Irak, de conocido éxito, y mucho más conocido apoyo por parte de la población del terreno invadido.
La segunda, preocupante, es que ahora no se trata tanto de conquistar un país ocupándolo sino de enfrentarse a un enemigo difuso. Incluso el Estado Islámico, que sigue ampliando su territorio hasta llegar a la Meca y Medina, no acaba de estar definido territorialmente. Meter soldados ahí sería condenarlos a una muerte segura.
La tercera, obvia, es lo que Amnistía Internacional ha llamado “accountability-free zone”, es decir, en una zona libre de responsabilidades por parte del que bombardea. Los Estados Unidos, con esa política, se reserva el derecho de bombardear (o enviar drones) a cualquier parte del mundo sin tener que dar cuentas a nadie. No pasas nada si un ataque aéreo en Yemen, alcanza un mercado y mata 45 personas dejando heridas a otras 40. Son cosas de ese tipo de guerra. Igual ni viene en los periódicos ni, claro, en las televisiones si no hay imagen que acompañe a la tragedia. Víctimas anónimas que no merecen atención por parte los bienpensantes.
Como país elegido por Dios (después de Israel), no acepta ninguna institución entre ellos y Dios. No necesita tener que declarar la guerra y someterse a convenciones internacionales. Le basta con atacar desde el aire. Como el Dios de las Batallas. "In hoc signo vinces", que le dijo Dios a Constantino o el sol que Josué detuvo en su sitio a Jericó, cuando las batallas todavía eran sobre la tierra y el terreno. Ahora son desde el cielo.
Y los efectos se enumeran (con enlaces) en el artículo que cito con la salvedad de que, aunque un tribunal internacional les haya condenado a pagar reparaciones de guerra, no parece que estén dispuestos a hacer caso ni respecto a Nicaragua ni respecto a Vietnam, cuando todavía había algo de "botas en el terreno". Ahora ya pueden fallar los tribunales internacionales, a los que también harán caso omiso. Impresionante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario