miércoles, 8 de julio de 2015

Filósofo-rey

El OXI ha tenido ya sus víctimas: Yanis Varoufakis, que había anunciado que dimitiría si ganaba el SÍ, ha dimitido cuando ha ganado el NO.  De hecho, ya había sido apartado de la negociación con la Unión. Ahora, el exuberante Yanis es sustituido por el "discreto" Euclides. No es fácil saber por qué y cómo se ha producido la dimisión o despido, si es por desacuerdos internos, como cordero expiatorio, como forma de indicar a la UE que "aquí no ha pasado nada" o como indicación de que se está dispuesto a negociar más austeridad con tal de no ser castigados con el fuego eterno de la bancarrota (al que podrían ser castigados, a pesar de todo, el próximo domingo, cinco días de plazo).
Vaya por delante mi aprecio por el trabajo de Varoufakis, cuyo blog he seguido antes de que fuese ministro, cuyo libro sobre el "minotauro global" (el monstruo -Wall Street- que recibía incansable los dones del resto del mundo) me resultó esclarecedor y cuyos trabajos con Galbraith y Holland sobre la Unión Europea tendrían que haber sido lectura obligatoria para los que quisieran entender qué estaba sucediendo en ese espacio del Planeta (Aquí la referencia al libro - aunque hay traducción al castellano- pero que sirve para ver la dirección de su blog)
Sucede que en esta guerra, como en tantas otras, se produce el manido dicho de que la primera baja es la Verdad. No sé, pues, qué ha sucedido, así que me puedo permitir especular sobre esos hechos (dimisión anunciada en un sentido y producida en el contrario). Especulación pura, pues.
Era Platón el que hablaba de la conveniencia de que el gobernante fuese el filósofo, el amante del saber, es decir, el buscador de la Verdad. Se equivocaba (los filósofos, clásicos o contemporáneos, tampoco tienen el monopolio de la Verdad), como la experiencia de Siracusa no tardó en demostrar.
El asunto puede psicologizarse y ver la rabieta que le dió al salir una vez "dimisionado". Narcisismo del intelectual, por ejemplo. O puede recurrirse al choque entre los atildados y sutiles petimetres bruselianos y sus coches oficiales de alta gama con el directo y poco diplomático descorbatado conductor de moto. Pero es otro asunto el que me parece interesante
Se trata, como digo, del filósofo-rey. El filósofo busca la Verdad ("amigo de Platón, pero más amigo de la verdad", de diría Aristóteles). El político no. El político busca el poder. Y eso tiene una lógica muy diferente a la del "amante del saber". El político tiene que mentir muchas veces y, si no, está perdido. Tiene, jugador de póquer, que hacer algún que otro farol (como el del referéndum de Tsipras, según algunos). Tiene que engañar a propios y extraños y, sobre todo, a lo que antes se llamaba ciudadanía o electores y ahora se llama "gente" (pero es lo mismo). Si hay participación, es para que le voten del modo que aseguren su victoria (de eso critica el sector crítico de Podemos a las decisiones del "líder máximo"). La verdad, para el político, es un estorbo. 
Por eso lo  más que se puede permitir es la existencia de asesores que, si no son aduladores, sí buscan la verdad y que la ofrecen al líder para que haga con ella lo que más le plazca. A veces hasta aceptándola, pero siempre bajo la lógica del poder (conseguirlo, mantenerlo). 
Poder y Verdad son lógicas muy diferentes que, a veces, coinciden, pero que van cada cual por sus objetivos y métodos bien diferentes. Los "filósofos" pueden ser buenos, si no se dejan llegar por sus militancias previas y su intelectualidad orgánica, en el diagnóstico y hasta en el pronóstico, pero suelen fallar en la terapia, que raras veces incluyen una consideración de los obstáculos que impone la "rugosa realidad". Los políticos trabajan en las terapias, pero no siempre consideran los diagnósticos y los pronósticos más allá de arrimar el ascua a su sardina. Así es la vida.
Hay, eso sí, un caso extremo: cuando el líder se sabe depositario de la verdad absoluta (la Historia, la Raza, la Clase, la Religión). En tal caso, tenemos un "rey" que hace de filósofo. No le preocupa la búsqueda de la verdad porque ya la posee y la monopoliza. Eso le da derecho a todo. Hitler o Stalin como ejemplos extremos, Pero desgraciadamente hay más, muchos más, aficionados que les imitan. Y que vienen cargados de futuro.
(Añadido el 15: Aquí los comentarios de Varoufakis al "acuerdo" alcanzado entre Tsipras y la "troika" en la maratoniana e histórica sesión del 12 de julio. Faltan las eventuales aprobaciones en los respectivos parlamentos -el FMI y el BCE no tienen "parlamentos": responden ante sus accionistas-. Hoy el de Atenas, en agosto el de las Españas)

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