miércoles, 29 de julio de 2015

Escándalos privados

La otra tarde me lo comentó un amigo. Había visto por televisión la noticia de la orgía de Lord Sewel (cocaína y prostitutas, todo ello con el lenguaje "apropiado" lleno de tonos despectivos y de mezquindades por parte del responsable del "comité de conducta" de la Cámara de los Lores inglesa). No me escandalizó lo más mínimo. Hagan con su dinero lo que mejor les plazca, como Strauss-Kahn o en su día Roldán -entonces director de la guardia civil española- o PJ Ramírez -entonces director del periódico español El Mundo-. Es gente bien que se puede permitir esos desahogos que los jornaleros no pueden permitirse, aspecto que tampoco me escandaliza. 
Dos cosas añado. La primera es quién hizo el "reportaje" y para qué y quién. Eso es lo interesante ya que se trata de una operación para dañar la reputación (nunca mejor dicho) del personaje en cuestión ya que se supone que "en las alturas" todos son educados, finos y castos (y no usan el vocabulario de los mafiosos) y exponer sus pecadillos reduce esa imagen de estar au-dessu de la melée. Quién encarga el "reportaje" y quién lo lleva a cabo y quién lo filtra es lo que me interesa en todos esos casos (de alguno se sabe: el de Ramírez por ejemplo).
La segunda es con qué dinero se pagó el desahogo. Como bien se dice aquí, el escándalo de Lord Sewel no es sexual sino financiero. Pagar esas cosas con dinero público es lo que ya no está tan claro y lo que lleva a un cierto escándalo. Como los prostíbulos pagados con "tarjetas black" en el escándalo de Caja Madrid. No es una cuestión sexual (hagan con sus "bajos fondos" lo que les venga en gana y puedan) sino política: de dónde sale ese dinero.
Un amigo empresario, creyendo que soy un implacable puritano, me decía al comentarme que había puesto a su hijo (mi antiguo alumno) en un puesto importante en su empresa: "Es nepotismo". Le dije que no. Que con su empresa podía hacer todo lo que legalmente se puede hacer. Otra cosa habría sido si, siendo alcalde o concejal, hubiese nombrado a dedo a un familiar en un puesto municipal bajo su responsabilidad. Eso sí que habría sido nepotismo, aunque fuese la esposa de su capo de familia política.
La vida privada es privada. Cómo se financie, ya no tanto.

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