jueves, 9 de julio de 2015

El beneficio no tiene precio

Son interesantes, en particular, los enlaces de este post. Muestran que las grandes empresas petroleras supieron del riesgo de que se produjese un cambio climático altamente peligroso para la Humanidad. Y lo supieron antes de que paneles internacionales, Naciones Unidas, investigadores independientes estableciesen que el riesgo era real. Las tales empresas no solo no lo tuvieron en cuenta sino que financiaron a los "negacionistas" y han seguido trabajando para que el asunto no se tome en serio y, a lo más, para que se gasten dineros para "adaptar" mejor a las poblaciones al riesgo que se nos viene (la tal "adaptación", a beneficio de la empresa productora, claro).
Es de una lógica clara y distinta: los directivos de la empresa, convenientemente pagados y suficientemente protegidos para su vejez, piensan en la asamblea de accionistas, es decir, en el corto plazo en el que su empleo puede verse dificultado si no se cumplen objetivos y los accionistas no cortan el correspondiente cupón de sus beneficios particulares. El tal "cambio climático" es algo que, si viene, vendrá dentro de muchos años, cuando los directivos ya estén todos calvos o convenientemente incinerados, así que un "el que venga detrás, que arree" puede ser un buen eslogan para ellos.
¿Los gobiernos? Al margen de eventos folklóricos llamados "cumbres" cuyo resultado más seguro es decidir dónde y cuándo volverse a reunir, puede asumir algunas obligaciones "a titulo personal" y sin que suceda nada si tales obligaciones quedan incumplidas, que es lo más probable. Incumplidas porque la población (los votantes, ahora llamados "la gente" -será porque no votan  o tienen el voto ultra-manipulado-) no está dispuesta a hacer sacrificios hoy para salvar a sus vástagos en un lejano futuro en el que tampoco ellos estarán, convenientemente enterrados o incinerados.
Evidente quién es el triunfador: el beneficio a corto plazo.

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