lunes, 6 de julio de 2015

Do ut des u otra cosa

La primera lectura de estas declaraciones de Hillary Clinton, candidata demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, es sencilla si se lee como dirigida a los donantes judíos ricos: ustedes me dan dinero para mi campaña y yo me comprometo a defender a Israel mucho más de lo que lo ha hecho Obama. Más claro, agua. Tú me das plata y yo te doy las decisiones que estás comprando con esas donaciones. Es la miseria de esas campañas tan increíblemente costosas: que hay que sacar dinero de donde sea, pero que hay que devolver hasta el céntimo el dinero recaudado. No extrañe que haya quien habla de "gobierno de los ricos", es decir, gobierno de facto de los que tienen dinero para comprar favores.
Hay, de todas formas, otra lectura menos cruda aunque más maquiavélica y tiene que ver con las negociaciones con Irán que tanto disgustan a Israel, que prefiere que Irán sea un estado-paria ya que no se discute que mantendrá su monopolio local de armas nucleares. Lo que Clinton viene a decir es: ustedes me dan el dinero, yo apoyo a Israel y les anuncio que, aunque también apoyo las negociaciones con Irán, lo hago de manera no contradictoria con mi apoyo (pagado) a Israel.
Y los españolitos siguen asombrándose de que haya habido (¿hay?) donaciones a los partidos políticos por parte de bancos, empresas y magnates. No vendría mal que se preguntasen a cambio de qué lo fueron (¿o lo son?).
(Añadido el 7: vista la carta de Clinton a un mega-donante de la que se habla aquí, la primera hipótesis parece más verosímil que la segunda: el que paga, manda; y punto).

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