jueves, 23 de julio de 2015

Datos sobre pobreza

Conviene decir las dos partes. Por un lado, los gobiernos (algunos) maquillan la realidad para que no aparezcan tantos pobres: se cambia la definición de lo que es pobre y ya está. No exagero. Sucede en las mejores familias. No lo hacen todos, y por eso añado lo de "algunos". 
Y lo mismo sería obligatorio decir para los que pueden estar interesados en hinchar las cifras: la oposición y (algunas) ONG, no todas. Es, pues, una exageración (que igual no la ha dicho el político-estadístico) que, según el titular,
 Leguina asegura que las ONG inflan los datos de pobreza para tener trabajo.
No lo niego, aunque niego que sean todas. Y menos todavía las que se dedican a otros asuntos como el medioambiente o la defensa de los animales. 
Pero el punto a discutir no es ese. Es mucho más complicado: la pobreza existe y, probablemente, a niveles que se daban por superados en el pasado.
El maestro Amando de Miguel decía que, con la pobreza, sucede una especie de principio de Hiesenberg: si ves a los pobres es que no los estás contando y si los estás contando es que no los estás viendo. Es una paradoja que incluye el hecho de que los pobres existen, es decir, hay personas que tienen insatisfechas de manera permanente e involuntaria sus necesidades básicas de alimentación y habitación. Cuántos sean, hay varias formas de "contarlos". Las que usan los gobiernos (incluido el de la Unión Europea) suele ser el más facilón y el que más manipulaciones permite. Agunas ONG, como la última que he citado, o, dentro de la academia, el grupo de Oxford son menos simplones (aunque alguna ONG sigue los pasos de Bruselas)
En todo caso, la cita de Leguina es desafortunada: con los pobres no se juega. Eso se deja para los gobiernos (incluido aquel en el que este polítco participó)
Y una anécdota española: una conocida ONG hizo una "medición" del número de pobres (el mismo método que yo considero poco serio, incluso en sus AROPE posteriores); el gobierno del partido del sr. Leguina se cabreó y su ministra decidió hacer una encuesta sobre el tema por su cuenta. La diferencia con la ONG fue mínima. Conclusión: no "inflaban los datos para tener trabajo" sino que, aplicando un determinado método con seriedad, se obtiene el mismo resultado lo haga una ONG o la ministra del ramo.
Pero pobres haberlos, haylos. Por eso mi interés fue no tanto "medirlos" sino individuar los factores de empobrecimiento. Lo hice en viejos libros y viejos artículos "académicos". Y en un inútil informe para la Dirección General no-me-acuerdo-cuál de la Unión Europea. Que por cierto me generó algún problemilla con la susodicha ministra. Ese fue el único efecto conocido.

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