sábado, 4 de julio de 2015

Auge ¿y caída?

Tal vez no sea la lectura más apropiada para hoy, cuatro de julio, fiesta en los Estados Unidos, pero está escrita por estadounidenses a los que no considero "antiamericanos" (con esa manía de designar a la parte -Estados Unidos de América- con el nombre del todo -América-)
Es sabido que otras potencias imperiales, ya en la época capitalista, se vinieron abajo y han dado pie a numerosos trabajos sobre su auge (qué las llevó a dominar el mundo) y su caída (qué las llevó a quedar relegadas e incluso muy relegadas -no es lo mismo la caída de Inglaterra que la de España-)
El punto en esta lectura que cito no es que los Estados Unidos estén en proceso de caída. Es un argumento como el de "que viene el lobo" que nunca viene cuando se lo anuncia (recuérdese "la crisis terminal" que anunciaban desde la vieja URSS), pero que alguna vez sí que viene... y podría ser esta. Su argumento es sobre el contexto de esa posible caída (a la que habría que unir sus condiciones internas a las que se refiere Alberto Piris)
Militarmente, nadie duda de la potencia estadounidense. Sus presupuestos militares vienen a ser la mitad de todo el presupuesto militar mundial. Pero como sucedió con otras superpotencias anteriores, esa fortaleza es parte de su debilidad: hay que pagarlo. Y se hace con desigualdad y explotación de su entorno que es el mundo. No es indefinido si, encima, aun siendo la primera potencia económica mundial, sus problemas comienzan a ser visibles. Culturalmente, la tercera pata de una hegemonía, ya no son lo que eran y no es que crezca el "antiamericanismo" interno y externo sino que sus modos y costumbres son vistos progresivamente como irrelevantes aun siendo todavía dominantes. Finalmente, en la cuarta pata, la política, es donde más claramente se percibe su decadencia: hay ya muchos gobiernos que no le hacen caso, que tienen alternativas consolidadas y que trabajan con relativo éxito por un mundo menos centrado en USA (con de tres a siete posibles polos). 
Sigue siendo la primera potencia, pero su caída es la preocupante, según el texto. Primero, porque se produce con un armamentismo que no hubo en las anteriores caídas. Ahora hay un arsenal nuclear que, de ser usado, sería capaz de destruir el Planeta varias veces . Después, porque no se ve que se resuelva la cuestión energética y alimentaria. Y, sobre todo, porque la cuestión mediambiental está sin resolver. 
De producirse la caída (si, efectivamente, esta vez sí que viene el lobo), lo haría en un sistema mundial tan alejado del equilibrio que cualquier resultado es posible. De nuevo, la maldición china: ojalá vivas en tiempos interesantes. Y estos, efectivamente, lo son. Aunque el ayuntamiento de mi pueblo sea aburrido en comparación.

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