martes, 23 de junio de 2015

Grexit

No tengo ni idea de en qué puede terminar esto ni tampoco sé qué consecuencias puede tener cualquiera de las posibilidades o escenarios que se abren para Grecia y para la Unión. Quiero decir, que soy normal, aunque me asombra la rotundidad con la que algunos expertos anuncian lo contrario de lo que dicen otros expertos, todos ellos de reconocido prestigio y amplio currículo académico y periodístico.
Aquí encuentro alguien que prefiere hacer de notario y levantar acta de cómo se está presentando a los griegos malos, derrochones, perezosos y desorganizados frente a unos exquisitos funcionarios formales, educados, inteligentes, serios, trabajadores y dedicados a volver a reunirse. Sí parece que los griegos quieren salvar lo que pueden de este naufragio en el que procuran que los mayores damnificados no sean precisamente "los de abajo". Y sí parece que los funcionarios, con su displicente defensa de las "normas", quieren salvar no se sabe bien qué. Unos dicen que la Unión. Otros, que los bancos acreedores. Los de más allá, una ideología (neoliberal, dicen). Y hasta hay quien dice que lo que quieren es salvar su puesto ya que lo que miran no es la Unión sino a su electorado local, convenientemente masajeado mediáticamente.
El anterior artículo que cito (el "notarial", para entendernos) también levanta acta del desfase producido entre las intenciones manifestadas por los Padres Fundadores de la Unión (europea, por supuesto) y las prácticas observables y, en todo caso, los resultados constatables. Pase lo que pase con Grecia, la situación muestra hasta qué punto la Unión ha fracasado en sus intentos iniciales y que el nacionalismo europeo ha quedado como una bonita historia destrozada por los nacionalismos estatales y, ahora, por los sub-estatales. 
Ayer las televisiones españolas se alborozaban con la constatable subida de las bolsas europeas que ya descontaban el éxito de la negociación (las bolsas, decía un comentarista, se adelantan a la política. No está mal como caracterización del sistema). Olvidan que las bolsas no son solo beneficio económico sino búsqueda del poder en las empresas mediante el accionariado. Pero qué le vamos a hacer. Suceda lo que suceda, será un éxito que, en ningún caso, expone el primer ministro español, afectará a la España que sí cumple todas las normas posibles y alguna más. Y a ver qué dicen cuando se plantee el referéndum británico.
(Añadido el 24: artículo del Newsweek comentando hasta qué punto el asunto de Grecia pone de manifiesto las debilidades del proyecto europeo -chapucería, diría yo-)
(Añadido el 29: si las bolsas se adelantaban a la política el otro día esperando el éxito de la negociación, ahora las bolsas europeas caen ante el temor de que Grecia salga de la zona euro. Ganas de encontrarle lógica a lo que no la tiene)

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