jueves, 25 de junio de 2015

Cita citable

Encuentro aquí este texto que copio y pego. Está al final de un artículo sobre la reciente reunión del G7.
En el libro “Ay Europa”, Junger Habermas afirma que Heidegger representa una tradición aristocrática alemana que se arroga un acceso privilegiado a la verdad; cuando deberíamos buscar un lenguaje más modesto, destinado a enmarcar las sorpresas que nos provoca el mundo y a practicar una incesante autotransformación de nosotros mismos como sujetos activos, autónomos y creativos, capaces de intervenir en mundo hipercomplejo.
Confieso que no he podido entender a Habermas aunque lo intenté fugazmente. A Heidegger ni lo intenté. Pero encuentro que esa actitud de los que se arrogan un acceso privilegiado a la verdad no se encuentra solo en Alemania. En política (en la española por lo menos) es muy frecuente y ya hice una referencia aquí junto a mi preocupación por lo difundida que está dicha actitud, peligrosa donde las haya ya que legitima al que detenta la Verdad Absoluta a hacer todo tipo de tropelías y bondades sin otra legitimación que venir apoyada y autentificada por dicha Verdad. De todos modos, coincido con el autor del texto: un mundo hipercomplejo, sorprendente y cambiante no puede producir, si se es fiel a lo que se observa, más que individuos autónomos (lo de activos va en modos de ser y lo de creativo se nace y pocas veces se hace). Se puede saber a favor de quién se está, pero siempre bajo el principio de "amigo de Platón, pero más amigo de la verdad", aunque no de la Verdad Absoluta que la complejidad del mundo contemporáneo no permite.

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