lunes, 18 de mayo de 2015

La economía como ciencia

Me resulta simpático este texto, escrito por un economista que se pregunta qué puede hacer la economía para recuperar su estatus. Nuevos datos, perspectiva histórica, viejos modelos y otras soluciones más a la crisis que atraviesa la disciplina.
No me parece que la crisis sea tan grave. Se trata de abandonar la torre de marfil, lejana y despectiva, en la que se encontraba antes de la "crisis". Y el problema, creo, no es que no supieran anticiparse a ella (algunos sí que lo hicieron, luego no es esa la cuestión), sino el comportamiento autista en que cayeron algunos de sus altivos, engreídos y presuntuosos practicantes.
Quisieron ser como la física para una realidad tan particular como la social, pensando que la realidad se adaptaría a sus limpios modelos. Y solo era una ciencia (o mejor, una disciplina) entre las sociales, las que tratan de asuntos en los que lo que uno dice sobre ellos tiene que ver sobre el comportamiento de los mismos. Reflexividad la llamaba Soros. Puestos a hacer de físicos, más les habría venido bien recordar la "interpretación de Copenhague" y, ya puestos, la necesidad, que algunos economistas practicaban, pero no de la corriente principal, es decir, con poder para definir quién lo hace bien y quién lo hace mal, la necesidad, digo, de recomponer lo que el siglo XIX descompuso: historia, psicología, ciencia política, sociología y, claro, economía. Abrir las ciencias sociales es lo que hubiera hecho falta, pero fue imposible y es difícil ahora cuando cada "ciencia" controla territorios, puestos docentes, subvenciones a la investigación y demás criterios extra-científicos que hacen que una disciplina se convierta en "ciencia".
La diferencia con otras disciplinas (también autodenominadas "ciencias") es que, en el caso de la economía, sí ha tenido efectos en el comportamiento de los políticos. Y así nos ha ido cuando un ciego conduce a otro ciego. La diferencia está en que el político sí sabía a quién estaba sirviendo. Algunos economistas (Inside Job) también. Los otros, lo más que han podido hacer ha sido "periodismo de segundo nivel" (como el que yo pretendo ahora) y, a lo más, pretender tener la bola de cristal para asuntos impredecibles.

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