miércoles, 13 de mayo de 2015

Hegemonía y sus anticuerpos

Aquí un artículo de Paul Collier sobre las reacciones anti-hegemonía que él ha detectado en África y que no sería difícil encontrar en América Latina. Claro que no todo es reacción: también hay identificación con el agresor, que es el mecanismo de defensa más fácil. Pero la lista de mecanismos de defensa ante estas agresiones a la propia integridad e identidad no acaban ahí (racionalización, sublimación, desplazamiento, regresión, represión, proyección etc.)
El autor trata de tres casos actuales: Grecia y Escocia, donde la reacción anti-hegemónica es clara. Pero también Inglaterra, conde el Brexit es menos probable, en su opinión, por no estar sufriendo los efectos de una hegemonía, aliados con los Estados Unidos y con la City uncida a Wall Street.
Me pregunto si Cataluña es un caso como el de Escocia. Las semejanzas son chocantes. Y la utilización de las respectivas élites para conseguir parcelas de poder mayores al evitar las de la hegemonía "externa", también. Claro que no todos los escoceses ni todos los catalanes están por la labor ni todos los griegos han votado por Syriza (ni todos sus votantes están contentos con el modo con que se están desarrollando los hechos), pero eso no afecta a estas consideraciones que toman la parte (los nacionalistas, los alternativos) por el todo (la nación o el Estado). Pero el proceso sí parece claro y su utilización también. Eso ya no lo cuenta Collier, que sigue atrapado en la lógica de "país", "estado" o "nación" como "unidad de destino en lo universal". Que eso guste o no guste a los que se benefician de la hegemonía o han sido seducidos por sus propagandistas, es irrelevante. De momento.
(Añadido el 14: un instrumento de la hegemonía es el ejército. Aquí algunos comentarios sarcásticos sobre el ejército mayor del mundo -presupuesto militar igual al de todos los demás presupuestos del mundo juntos, amén de estar adelantados en los nuevos armamentos, drones incluidos- y sus chapucerías, sus misiones "unaccomplished" y, añado, sus sobre costes que huelen a corrupción junto a su "complejo militar-industrial" del que ya habló el presidente general Eisenhower en su discurso de despedida de la Casa Blanca en 1961)
(Añadido el 15: El PNE ya amaga con un nuevo referéndum sobre la independencia)

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