domingo, 17 de mayo de 2015

Grexit, Brexit, Frexit y otros exit

Cuando llegué a Atenas hace muchos años, el poco griego que recordaba se puso en marcha al ver el letrero "eisodos", camino hacia fuera, salida, en el aeropuerto. Ahora son varios los "eisodos" posibles, solo que se los llama de otra forma.
Grexit: la salida de Grecia después de este complicado juego de póker entre los que estaban dispuestos a transigir con tal de quedarse en el gobierno (Syriza) y los que, desde Alemania, no tenían la más mínima intención de hacerlo ya que ya habían anunciado que la salida de Grecia, país pequeño e irrelevante, no les iba a afectar en nada. No hubo tal póker: o las cartas ya estaban marcadas después de los errores cometidos por los anteriores gobiernos griegos o el reparto de cartas se había hecho de forma que los triunfos se quedasen en manos alemanas. Por un lado, se trataba, como he contado citando a Collier, de una reacción ante la hegemonía centroeuropea y, por otro, el deseo casi explícito de que quedase claro "quién manda aquí".
Brexit: es lo que toca ahora con el triunfo de Cameron en las elecciones británicas y la promesa electoral de convocar un referendum para el posible "eisodos", "exit" de Britannia, de ahí el Brexit. Aquí las cartas están repartidas de otra forma. El Reino Unido ha visto que los más euroescépticos de UKIP obtenían una espectacular derrota, pero también que los nacionalistas escoceses obtenían un triunfo espectacular. Si me apuran, mayor que el del Partido Conservador en el conjunto de las Islas. Hasta ahí, el tablero. Pero el Reino Unido no está en el euro, mantiene una "special relationshiship" con el país todavía hegemónico, los Estados Unidos, y, en una economía financiarizada como la que domina ahora el sistema económico mundial, tienen a la City como centro importante de transacciones y chanchullos financieros mundiales. Tienen petróleo (el escocés, eso sí, pero no habrá otro referéndum de independencia en cuatro o cinco años y eso en política es una eternidad), unas finanzas públicas relativamente saneadas y una mayoría absoluta para sanearlas todavía más con ulteriores privatizaciones, recortes, austeridades caiga quien caiga y más si votó a otros partidos ahora en crisis hasta de liderazgo (y, por lo visto, estos demócratas dependen mucho de los líderes, de los que, al parecer, son "los que mandan"). Un excelente comentario de Wallerstein aquí.
Y queda Frexit. Es menos inminente. Depende de qué suceda con el Front National: si Mr. Jean-Marie crea un partido anti-judío conseguirá quitarle votos a Mlle. Marine -ambos Le Pen, padre e hija- y su Front National islamófobo pero no anti-judío. La segunda tiene todavía posibilidades de pasar a una segunda vuelta (ballotage) en las presidenciales de 2017. De aquí a entonces, muchas cosas pueden pasar: que el partido se rompa, como digo; que el Frente Nacional dulcifique su eurofobia en aras de lograr la presidencia; que encuentre que la eurofobia -visto lo sucedido con Grexit y con Brexit, sea lo que sea- es el gran argumento electoral: salir de "Europa" para mantener la "grandeur" etc.
¿Y la Spanxit? Obvio que los que quieren, como De Guindos, un carguico en Bruselas no van a promoverla. De momento, tampoco su partido. Los que tienen parlamentarios en Bruselas (Podemos incluido) no van a usar tal argumento ni a favor ni en contra. De hecho, hay un fuerte grupo eurófobo en las instituciones europeas, en una bellísima contradicción (como estoy en contra de esas instituciones, participo en ellas -cobrando, ¿eh?, cobrando-. Pero sí se observan corrientes de opinión, todavía no cristalizadas partidistamente excepto en partidos cada vez más minoritarios, en contra de la pertenencia a la (aparente) Unión Europea. Son parecidos a los que se dan en el Reino (relativamente) Unido.
Curioso que el "exit", el "eisodos" no vaya pari passu con la cuestión del euro, excepto en el Reino Unido, que nunca han participado en tal aventura pensando, con razón, que era una chapucilla y que mejor esperar y ver si la cosa funcionaba. Y como no ha funcionado, ni euro ni, tal vez, innecesaria Unión. Los de Syriza (no sé si convocarán referéndum ni, si lo hacen, que complicada pregunta harán, digna del oráculo de Delfos, ni si incluirán ambas cuestiones) parecen desear seguir en la (des)Unión y en el euro, a no ser que el rublo les cubra las espaldas tal vez con ayuda del renminbi o del yuan. Los de Espanxit piensan antes en salir del euro (mecanismo neoliberal, dicen) que en la Unión (todavía resuenan los inocentes e ignorantes y manipulados entusiasmos con el "ya somos Europa", "hemos desmochado los Pirineos" y demás alegrías sin mucha base en aquellos tiempos, cosa que hasta yo veía hace treinta años).
Insisto e insistiré: mundus senescit. Y si se piensa que es demasiado pesimista por mi parte pensar que el mundo está envejeciendo, dejémonos en que estos y otros "eisodos" están cambiando el paisaje que creíamos inalterable, sobre todo los jóvenes que no tienen puntos de comparación de otros cambios espectaculares anteriores. ¡Qué poca gente daba como posible, no digo ya probable, el hundimiento y desaparición de la URSS y de la Guerra Fría! Eso sí que fue un "eisodos"

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