miércoles, 27 de mayo de 2015

Entender lo que pasa

Cuando no entendemos una movida porque nos faltan datos o porque suponemos, con razones, que sus actores nos mienten, no queda más remedio que recurrir a teorías más o menos trasnochadas con las que arrojar algo de luz sobre la actualidad. Lo dicho vale de cara al mundo de las negociaciones en curso para organizar alcaldías y presidencias de Comunidades Autónomas. Y las teorías a las que me voy a referir son clásicas en los que se preocupan de cómo funciona el sistema mundial, llámese así o llámense "relaciones internacionales" sin que nadie tenga el monopolio del enfoque correcto. Voy a prescindir, pues, de las teorías conspiratorias que todo lo interpretan como resultado de oscuras conjuras clandestinas. Me voy a centrar en tres de ellas y su utilidad para hacerse preguntas sobre el mundo, las pasadas elecciones o el “caso Monedero”.
La primera teoría utilizable corre desde Hegel a Fukuyama. Para ellos, "la historia de la Humanidad es la historia de la lucha entre ideas", así que el "fin de la Historia" (con mayúsculas) se produce cuando una de ellas vence sobre su contraria. Para el sistema mundial reciente, la Historia habría sido la de la lucha entre "capitalismo" (o "liberalismo") y "comunismo", habiendo terminado con el triunfo del primero sobre el segundo, "cautivo y desarmado". Si eso se corresponde con lo realmente sucedido y con lo que sucedió después, podemos discutirlo. Pero también podemos aplicarlo a la lucha entre "ideologías" en lo que se ha llamado "campaña electoral". Me parece que, en este caso, la teoría se aplica todavía menos: las "ideologías" no estuvieron muy presentes y, encima, algunas campañas más parecían (de nuevo) como si fuesen para unas elecciones generales que para ocupar una alcaldía o presidencia. Tal vez esta teoría podría aplicarse al "caso Monedero": lucha entre dos ideas de lo que tendría que ser el partido (eso es, al fin y al cabo, parte de lo que se llama ideología), con triunfo aparente de una de ellas. Fin de la historia (esta vez con minúsculas).
La otra teoría es la de Marx reaccionando contra Hegel. "La historia de la Humanidad es la historia de la lucha de clases", no de las ideas o ideologías. Aplicada al mundo, difícilmente encaja con los hechos, sobre todo desde que desde Rusia se predicó lo del "socialismo en un solo país". Pero sí hace ver una de las debilidades de las interpretaciones de la anterior teoría: demasiado en las nubes, y falta de poner los pies en la tierra. En este caso, las pasadas campañas electorales permitían por lo menos preguntarse por qué intereses concretos (confesos o inconfesables) defendían o iban a defender los distintos contendientes y cómo podrían, llegado su momento, mezclarse entre sí en alianzas, gobiernos de coalición o arabescos como el andaluz. Porque la discusión podría haber sido sobre uso del suelo, trasporte público, gestión política, servicios sociales y esas cosillas que muestran con quién va cada cual. No siempre fue el caso. Pero tampoco en el "caso Monedero" a no ser que se contrapusiese los que estaban a favor de "la gente" o el "15M" a los que tenían como objetivo la ocupación de puestos remunerados llamados cargos públicos electos o nombrados clientelarmente.
Y aquí entra la tercera teoría, la de los que dicen que "la historia de la Humanidad es la historia de las sucesivas hegemonías", es decir, de sucesivos países que han gestionado el sistema mundial en función de los propios intereses (o de los intereses de las respectivas "clases dominantes" o "los de arriba" en cada caso). España (de los Austria a los primeros Borbones), Inglaterra o los Estados Unidos (primero frente a la URSS, peleando no por ideas) habrían sido los sucesivos países hegemónicos en el sistema mundial (con algunos intermedios que no vale la pena discutir ahora). "Quién manda aquí" era la pregunta a hacerse y "quién va a mandar aquí" (cueste lo que cueste) es lo que se planteaba en las diferentes campañas. Ni ideología ni intereses ni vainas: poder, interpretación que también se ha hecho para el "caso Monedero" en su supuesto conflicto con Errejón por ocupar “espacios” en el partido.
La vida académica es, muchas veces, la historia de la lucha entre teorías. Pero si uno se preocupa más por la realidad circundante, me parece claro que cada una de estas teorías aporta algo para entender el sistema mundial, las pasadas elecciones y el "caso Monedero". Si usted prefiere encerrarse en una sola de ellas, está perdiendo información. 
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

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