miércoles, 20 de mayo de 2015

Decapitar

Las decapitaciones perpetradas por el Estado Islámico son vomitivas, incluyendo su puesta en escena.
Ahora se anuncian nuevas decapitaciones, pero esta vez las lleva a cabo un respetable estado democrático y petrolero (o solo petrolero), a saber, Arabia Saudita. Por supuesto, después del debido juicio en el que se han respetado todas las normas del derecho islámico (es su guía -está hasta en el Factbook de la CIA)
La pena de muerte (se aplique como se aplique) contra el muchacho condenado por la barbarie de Boston tiene siempre el mismo problema: ¿y si resulta que el condenado era inocente? Ha habido suficientes casos como planteárselo. Pero que, encima, se lleve a cabo mediante métodos tan bárbaros como inyecciones que no funcionan o choques eléctricos que hay que repetir porque causan dolor pero no acaban de matar, me parece un salvajismo. Tanto me da que sea DAESH, Arabia Saudita o los Estados Unidos de América. Porque ¿y si ha habido un error judicial? ¿Quién lo repara?
Creo que era Bernard Shaw el que decía que es mala cosa que los caníbales se coman a los misioneros, pero que es peor que los misioneros se coman a los caníbales. La frase no puede evitar el tufillo colonialista, pero plantea un problema real: si los que defienden el debido juicio y el imperio de la ley se arriesgan a matar (asesinar judicialmente) a un posible inocente, tal vez sea peor que la barbarie de decapitar a un cooperante o un periodista extranjero para "dar ejemplo".

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