jueves, 30 de abril de 2015

Otras crisis

Vale la pena leer este Informe de Coyuntura que publica, sobre el Ecuador, Pablo Ospina. Y es de interés no solo para los ecuatorianos sino para gentes de otros países, por ejemplo las Españas, distintos y distantes pero con elementos a considerar en el presente y en el futuro.
El Ecuador lleva años "dolarizado", es decir, que su moneda es el dólar cuyo tipo de cambio no pueden decidir sino que depende de lo que suceda en USA. Las Españas llevan años "eurizados", es decir, que su moneda es el euro cuyo tipo de cambio no pueden decidir sino que depende de lo que decida el BCE. La diferencia está en que el dólar se está revalorizando y el euro se está depreciando. Dificultades diferentes para el comercio exterior de ambos países. Harán bien los españolitos si piensan que nada es eterno y se pueden cambiar las tornas. Un euro débil ayuda a las exportaciones pero dificulta las importaciones... de petróleo aunque su precio esté, de momento, a la baja.
El Ecuador, país exportador de petróleo y materias primas, sufre el descenso del precio de tales mercancías. Las Españas, importadora, no. Todo lo contrario. Pero lo que tendrían que plantearse los españolitos es qué sucedería si la "gran industria turística" nacional se viene abajo. No es el caso de momento. No lo era en el Norte de África. Pero depender de alto tal volátil como las materias primas unos o el turismo otros, no es una política de futuro. Es puro presentismo (Bolivia estaría en las mismas que el Ecuador).
¿La política? Ay la política. Los respectivos gobernantes se envainan viejas promesas electorales y se lanzan a la austeridad. Cierto que en el Ecuador la pobreza y la desigualdad (Gini) habían disminuido, pero están aumentando. Nunca se subrayará suficientemente el papel que tiene la desigualdad en la política y en la economía. Que se lo digan a los españolitos. Esa sí que es "un arma cargada de futuro". También para los Estados Unidos, no se crea.
No parece preverse un "cambio de régimen" en el Ecuador ni tampoco, a pesar de algunas retóricas de los nuevos partidos españoles, en las Españas. Lo que resulta interesante es la búsqueda de "culpables" por parte de los respectivos gobiernos: un enemigo, a ser posible exterior, siempre es una ayuda. Si no se encuentra, siempre habrá una "quinta columna" interna a la que achacarle todos los males posibles y algunos más. En el caso del actual gobierno español, el anterior gobierno español. De las políticas impuestas desde Bruselas, Frankfurt o Nueva York-Washington, ni palabra. 
Claro que ninguno de los dos llega al nivel venezolano que también sufre el problema del precio del petróleo y su dolarización subterránea: si el enemigo deja de ser Washington (lo de Cuba pesa mucho), el nuevo enemigo es ¡el presidente español!
Va a ser un año entretenido para estos países (también para otros, no se crea).

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