sábado, 4 de abril de 2015

Dos violencias

Ambas son asquerosas e inútiles. Solo producen dolor y más violencia. Difieren en el grado. Una es extrema, masiva. La otra es reducida, casi "personalizada". La primera tendrá fuerte presencia en imágenes (televisiones), la segunda será casi invisible, excepto para los que han sido objeto de tal violencia. Ambas aparecen en la edición digital de Le Monde, una detrás de la otra.
Efectivamente, se trata de los 148 asesinatos a manos del Chabab, asociado a Al Qaeda, islamistas somalíes en la universidad de Garissa, en Kenia. Sus argumentos son verbalmente políticos (critican que no se critique al gobierno keniata por sus políticas) y religiosos en la práctica (habrían matado a los cristianso, no a los musulmanes, pero no creo que haya sido por anti-cristianismo sino por cumplimiento de una ley islámica que prohibe a los musulmanes matar a musulmanes). El elemento internacional no ha de dejarse de lado, ni su yihadismo tampoco (yihadismo que, de nuevo, no solo va contra los infieles sino, sobre todo, contra los gobernantes  -musulmanes- que no cumplen con las normas islámicas o atacan sus campamentos en Somalia. Un "choque de civilizaciones" más bien particular: estos musulmanes están en guerra contra los "malos" musulmanes y la religión es algo secundario y más si se ve la historia de unos y otros).
La otra violencia se produjo hace más tiempo y ahora se conoce gracias a un informe citado aquí. Pero no se trata de los atentados en Boston de 2013 sino de cómo reaccionó la policía en su búsqueda de sospechosos y culpables (con frontera algo difusa entre ambos). Se trata de la violencia de la policía, desproporcionada, "poco profesional", nada auto-contenida. Estos comportamientos se relacionan con las muertes de manifestantes (negros en su mayoría) que siguen goteando en los medios estadounidenses y, en mi ignorancia, tengo que relacionarlos con la rapidez con que los "terroristas" son abatidos en París o Túnez.
Ya no sé si la frase es de Mark Twain o de Bernard Shaw o es un simple "hoax", pero, en cualquier caso, "mala cosa es que los caníbales se coman a los misioneros; pero peor es que los misioneros empiecen a comerse a los caníbales" (lo de los "caníbales" es lenguaje del XIX). Ninguna justificación a los asesinos de Kenia, pero el mismo rechazo, salvadas las distancias, a los excesos policiales.

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