jueves, 2 de abril de 2015

Cambios en Oriente Medio

La alianza entre Arabia Saudita e Israel (es decir, entre sus respectivos gobiernos) tiene elementos que es preciso subrayar ya que uno de los efectos es el apoyo más claro a los sunitas de Al Qaeda y hasta, en menor medida pero no insignificante, al Estado Islámico. El apoyo de los sauditas (petroleros donde los haya) al "terrorismo" no es nuevo. Lo que es nuevo es que ambos gobiernos hayan descubierto que el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Y el enemigo es Irán al que hay que debilitar como sea (de ahí el papel de Netanyahu aliándose con los republicanos estadounidenses contra el "pacifismo" del premio Nobel Obama). Pero el problema es que este último no es precisamente pacifista. Para hacerse una idea de lo que está en juego, hay una encuesta que muestra que los Republicanos consideran a Obama una amenaza mayor para el país que la que representaría Putin o Bashar al-Asad (April's Fool, probablemente). En ese contexto encaja lo dicho sobre Yemen y los problemas de Obama para escoger quién es su enemigo (cosa necesaria para mantener la cultura del miedo y fomentar la economía -keynesiana invertida y pervertida- armamentística). Supongo que espera que suba el precio del petróleo para que el "fracking" sea rentable y no necesite su país importar petróleo de Arabia Saudita amiga de los enemigos de los Estados Unidos (los "terroristas") y enemiga de los que están negociando con los Estados Unidos (Irán). Menos mal que Israel es un aliado incondicional de los Estados Unidos... excepto cuando se trata de ningunear a un presidente que negocia con los enemigos de Israel y de Arabia Saudita. Entiendo que aclararse no sea fácil si, como yo, se depende de prensa cuya intencionalidad nunca está clara (por definición). Y depender de "grupos", más o menos paranoides o conspiranoides, que envían "información" al respecto, tampoco es que sea una ayuda, a no ser que uno decida dejar de darle vueltas al asunto y asumir cualquier simpleza que se diga sobre esta situación. Recuérdese: hay petróleo, hay geopolítica y falta conocer qué hacen algunos actores (como Rusia o la Unión Europea) para liarla del todo. Eso sí: el dólar va bien y el euro no tanto. Y los Estados Unidos reanudan su mil-millonaria ayuda militar a Egipto. ¿Que qué tiene eso que ver? Nada, nada.

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