domingo, 26 de abril de 2015

Banksters

Los jueces dirán lo que corresponda y los políticos echarán fuera todos los balones que puedan. Lo de los jueces, visto que ha habido más de uno juzgado y condenado por prevaricador, hay que tomarlo con cautela. Lo de los políticos, con ginebra para que un gin-tonic sea más digestivo. Pero el caso es que abundan los casos de altos ejecutivos de bancos (o ex-Cajas de Ahorro) que han depredado las instituciones que gobernaban como si fuera un cortijo del que podían hacer lo que les viniese en gana. En beneficio propio, por supuesto. Ilegal o inmoral, no lo sé, sobre todo después de la sutil distinción llevada a cabo por un diputado español que supongo ha olvidado las buenas enseñanzas que recibió mientras fue miembro del Opus Dei, católico a macha-martillo. La pregunta es cuántos de estos banksters van a ir la cárcel si lo que han cometido es una ilegalidad y no únicamente una inmoralidad. La respuesta es: ninguno. Tendrán alguna que otra multa, pero no sabrán qué es eso de vivir entre rejas. No tendría que hacer falta, pero no me estoy refiriendo a las Españas, donde todo el mundo sabe que no hay banksters, sino a los Estados Unidos donde dicen que sí los hay y que se irán a casa después de la multa y sin pisar la cárcel. Para algo son gente importante. La cárcel es para los mindundis.

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