viernes, 10 de abril de 2015

Bancos culpables

Otro caso a añadir a los que se siguen acumulando sobre bancos ladrones, aparentemente incompetentes y, en todo caso, estafadores de sus clientes. En las Españas ha habido varios casos, pero da la impresión de que, para que te pillen, tienes que haberla hecho tan gorda que hayas caído en bancarrota. En ese caso, a perro flaco todo son pulgas. Pero se queda flotando la pregunta de qué no habrán hecho los "otros" bancos, los que han conseguido salir relativamente indemnes de esta aparente tempestad. Aunque no sea más que perdiendo millones en la gran estafa, tipo ponzi, de Madoff.
Digo aparente, porque, de nuevo pensando en las Españas, no es descartable un ajuste de cuentas entre mafiosos que se quitan de en medio a la molesta competencia de las Cajas de Ahorro.
El árbol no tendría que impedir ver el bosque. El caso de Nomura y Royal Bank of Scotland recén citados, junto al del Deutsche Bank o el del HSBC por contar unos pocos, amén de los ya insinuados en las Españas (el plural es porque la andanada comenzó con Banca Catalana, que no es ahora momento de rememorar) tendrían ha hacer pensar que no se trata de una golondrina que no hace verano. Que hay algo más.
Por un lado, un sector en el que abundan las "manzanas podridas" (no niego que pueda haber manzanas sanas). Probablemente, por el tamaño de sus fondos que les hacen competir con los presupuestos generales de los gobiernos de los países en los que operan y, por tanto, pueden dedicar algunos fondos marginales a corruptelas y compra de voluntades políticas. Probablemente suceda algo parecido con las petroleras o las alimentarias (he leído que Monsanto tiene un departamento dedicado explícitamente a desacreditar a los investigadores que ponen en duda las bondades de los alimentos genéticamente modificados. Defienden a toda costa sus intereses, claro. Por lo visto, algo parecido sucede con las petroleras y el cambio climático)
Por otro lado, que algunas proclamas contra la financiarización hablando de su omnipotencia han de ser relativizadas. Estas denuncias por parte de gobiernos e instituciones de vigilancia muestran que la cosa es más complicada que un juego de dos en el que uno, el Banco, manda y el otro, el gobierno, obedece. El gobierno resulta ser algo más complicado que "el consejo de administración de los negocios de los burgueses" como decía el Manifiesto Comunista. La realidad, sin negar el poder de los bancos, es algo más complicada. Por eso algunas grandes empresas están dejando el sector.
La próxima vez que entre en mi Banco, tendré mucho cuidado con que no echen mano a mi monedero (con perdón).

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