sábado, 21 de marzo de 2015

Viejos sabios viejos

En el otoño de la vida, por no decir el invierno, se tiene la tentación de decir eso de que los viejos somos más sabios. No me lo creo, aunque ahora sea primavera astronómica, que "la sangre altera". Es posible que, con la edad, sepamos más. Pero también sabemos que no sabemos muchas más cosas. Por lo menos, es lo que me pasa a mí: he aprendido mucho, pero también he aprendido que lo que no sé es infinitamente más abundante que lo que sé y, encima, eso que sé no estoy muy seguro de saberlo bien. Si algo ha aumentado con la edad son mis dudas.
Sí parece que, por el contrario, memoria, entendimiento y voluntad (las viejas "potencias del alma") se deterioran con el tiempo aunque sus trayectorias medias no coincidan exactamente. Este es uno de los gráficos producidos al respecto (se recoge aquí, con la correspondiente cita acompañada de otros estudios y con advertencias sobre las debilidades de este tipo de investigaciones que no tienen en cuenta clase social, generación, nivel de estudios y otras variables nada irrelevantes). 
cognitive skills rise and fall psychology intelligence graph
No se trata de un destino irremediable. De hecho. conozco personas mayores que yo (incluso mucho mayores) que conservan una lucidez, memoria y, en general, inteligencia fuera de lo común aunque sus cuerpos ya no estén en perfectas condiciones. Para ser precisos, un noruego, un inglés y un estadounidense, que siguen pensando, produciendo y publicando a niveles muy por encima de la media de sus colegas jóvenes y en plena posesión de sus facultades mentales. Excepcionales, es decir, que son excepción. Lo normal (es decir, lo más frecuente) es que suframos los estragos producidos por la "flecha del tiempo", irreversible. Tempus fugit. Y todavía más en sociedades en las que la esperanza de vida ronda los 40 años, como la de aquellos hombres que me despertaron al amanecer en Condoriri, Bolivia, para que les acompañase en su saludo al sol naciente. Sus quenas, pinquillos, sicus todavía están en mi memoria cuando ellos, con toda probabilidad, ya estarán muertos.

1 comentario:

  1. Tuve y tengo la suerte de ser tu (vuestro) alumno. No de la universidad, sino de la vida. Compartí, pared con pared, muchos años cruciales para mi. Conversaciones, vinos y partidas de cartas. Siempre fuisteis para mi aliento, incentivo y motivación, y mi agradecimiento será para siempre. Te sigo en internet, te leo y sigo aprendiendo. El comentario de hoy en referencia a tu invierno me invita a escribir, desde mi otoño, estas lineas y a haceros saber de mi inmenso agradecimiento y admiración. Marchando un whisky para el del 8

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