martes, 17 de marzo de 2015

Peligro fundamentalista

A propósito de la visita de Netanyahu, más como líder del Estado Judío que como primer ministro del Estado de Israel, al Congreso-Senado de los Estados Unidos por invitación del Partido Republicano, ahora con mayoría en ambas cámaras y contrarios, claro está, a Obama, encuentro este texto que vale la pena leer completo. Natanyahu alertó a los estadounidenses del peligro del fundamentalismo, en particular el iraní, pero con excursiones al Estado Islámico y demás formas de fundamentalismo. Un grupo de parlamentarios estadounidenses se apresuraron a escribir una carta al gobierno iraní comunicándole que, sea cual sea el acuerdo al que lleguen con Obama, ellos ya saben a dónde van. E irán en cuanto ganen la presidencia en 2016.
Copio y pego:
While the Muslim version thereof is non-state, informal and on the fringe of the global Muslim community, its counterpart in Judaism is in government, formal and mainstreamed, while in the US, the Tea Party and the rightwing Christian evangelical groups are, through the Republican Party, are in control of Congress and equally mainstreamed.
No se trata de un fundamentalismo violento y extremista sino de tres. El de los musulmanes es no-estatal, informal y en los márgenes de la comunidad musulmana. El de los judíos es gubernamental (basta ver qué están diciendo los que pueden ganarle estas elecciones, la Unión Sionista), mayoritario, aunque tampoco incluye a todos los judíos del mundo. El de los cristianos es el de los grupos evangélicos de ultraderecha que canalizan su fundamentalismo a través del Partido Republicano. 
Los tres son fundamentalistas, es decir, leen su texto sagrado de manera literal, rechazando interpretaciones y puestas al día. Los tres son integristas, es decir, quieren que su ley sea la ley para todo bicho viviente. Y los tres tienen una más que evidente inclinación a la violencia, sea contra los que no creen como ellos, sea para llevar a la práctica su integrismo.
La yihad de los fundamentalistas musulmanes es fruto de esa lectura literal del Corán. El expansionismo sionista lo es de la Torah. Si los primeros se creen con derecho a matar al infiel, los segundos se creen con derecho a ocupar militarmente su Tierra Prometida, si hace falta, degollando a los gentiles que la habitan (palestinos en este caso, pero, texto en mano, no se tendrían que detener con Palestina). Los fundamentalistas evangélicos tienen más variedades: está el destino manifiesto, está el ser el nuevo "pueblo elegido" o está la obligación de todo cristiano que facilitar la Segunda Venida del Cristo, el Mesías -que algunos hacen coincidir con la recuperación para Israel de sus fronteras bíblicas-.
Obvio que no todos los musulmanes, judíos y cristianos son fundamentalistas. El problema no es su religión y no está en el respectivo texto sagrado -y sus elementos comunes- sino en cómo lo leen y por qué y para qué.
Para nuestra desgracia, no son los únicos que están haciendo sonar los tambores de guerra... nuclear, por supuesto.
(Añadido el 25: Aquí algunos comentarios sobre el pre-candidato a presidente Ted Cruz,  republicano del Tea Party)

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