jueves, 26 de marzo de 2015

Para fiarse de los reyes

Los análisis en torno a Ricardo III, no el de "my kingdom for a horse" sino el de verdad, o sea, sus restos, parece mostrar otra quiebra en la línea sucesoria de la casa real inglesa. En términos menos educados: que ha habido más de un ilegítimo en la línea sucesoria. O, a lo bestia, que hubo reyes y reinas que fecundaron o fueron fecundadas fuera del matrimonio con lo que el vástago, propiamente, no sería el heredero "según la sangre", que es el argumento legitimador por antonomasia.
El caso muestra hasta qué punto la institución de la monarquía es curiosa. Se es rey porque sus padres mantuvieron una relación sexual que llevó a su nacimiento antes que a sus hermanos (lo de Arabia Saudita no cuenta para esta regla general: es peor. Tampoco cuenta que el hermano mayor muera en un accidente). 
En la historia de las Españas los ha habido tontos, pero eso no importaba. O ineptos, y eso tampoco. Supongo que todos hijos legítimos, pero, visto el caso inglés, eso tampoco importa. Entonces, ¿qué importa? Pues la estupidez humana que proporciona unos funerales "dignos de tal rey" a estos huesos. ¿"Polvo seré, mas polvo enamorado"? De eso nada. Bueno, igual enamorado de alguien fuera del matrimonio legal como para hacer saltar la divina línea sucesoria y sustituirla por una linea sucesoria más humana, demasiado humana, para serlo "por la gracia de Dios".

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