viernes, 6 de marzo de 2015

Manipular elecciones

Para estar "al día" y ser "moderno" y "actual", no hay nada como defender el voto a través de ordenadores y, todavía mejor, a través de internet. Algunos partidos, en las Españas, hacen gala de sus discusiones por ordenador mientras otros hacen planes para que las innumerables campañas que se van a producir este año en el país tengan elementos ciberespaciales. "Hay que estar en las redes sociales" es el mantra que casi todos ellos repiten creyendo que así llegarán a donde quieren llegar, es decir, a convencer a votantes numerosos.
Vaya por delante que depende de qué público sea la "target" de tal propósito. Las campañas por internet llegan a determinados grupos y, de ellos, no afectan en nada a algunos, que, a estas horas, ya saben "separar las voces de los ecos".
Pero si se entretienen con eso, mejor que gritándose unos a otros, que es cosa que molesta a los oídos sensibles y, sobre todo, a los de incipiente sordera como los míos. Claro que, por internet, todo vale: el insulto, la manipulación, la mentira, la exageración...y el anonimato. No me afecta, finalmente.
Sí me afecta que, de vez en cuando, se hable de votar a través del ordenador (sea en el colegio electoral o, peor, desde casa o desde el trabajo). Mi problema, al margen de la identificación de quién vota desde su ordenata, doméstico o laboral, es cómo se cuentan los votos, es decir, qué programa tiene el servidor para sumar los votos que van a unos y a otros y dar con ello un resultado fiable. No es impensable que el programa "sumador" tenga una instrucción para que, cuando los votos al partido A (normalmente el que ha contratado a la empresa para que ponga los ordenadores) lleguen a determinado nivel, deje de sumarle más votos y los que aparezcan para A se vayan, informáticamente, al partido B. Claro que si el ordenador deja una "huella" en papel, la cosa puede ser relativamente subsanable. Pero muy poco. El pucherazo, ahora, sería informático.
¿Soy un anticuado? ¿Un neo-ludita? Tal vez. Pero léase este texto sobre los Estados Unidos antes de negar la posibilidad de pucherazos "modernos". En USA son gente seria y corren ese riesgo. Imagínese lo que puede producirse en países latinos, dados a "hecha la ley, hecha la trampa" y, con tradición católica, a pecar con tranquilidad ya que después basta con confesarse, sabiendo, además, que el delito de "los de arriba" se ve de manera diferente a los delitos de "los de abajo". Cambiando de tema, pero no de país, compárese la situación de Snowden con la de Petraeus.

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